lunes, 1 de octubre de 2012

2 DE OCTUBRE DE 1814: DESASTRE DE RANCAGUA EN CHILE.

Desastre de Rancagua, óleo de Giulio Manetti.


La política inglesa por la cesación de las hostilidades fue encargada en el Pacífico al comodoro inglés Hylliar. Ofreció Abascal a principios de 1814 un armisticio mientras se negociaba la paz definitiva.

El virrey del Perú José Abascal. 
 
No obstante la victoria de Las Heras en Cucha-Cucha (23 de febrero de 1814), la situación era difícil para los chilenos cuando llegó el comodoro inglés con su proposición. Las entrevistas entre O´Higgins por los chilenos y el brigadier Gabino Gainza por los realistas se hicieron a las orillas del río Lircay. Allí se firmaría en mayo de 1814 el tratado de pacificación. Chile reconocía la soberanía de Fernando VII, mandaba diputados a la metrópolis para ajustar la paz definitiva, y en el término de un mes las tropas realistas evacuarían el territorio.
No fue cumplido, José Miguel Carrera, que consiguió escapar de su prisión, exteriorizó su descontento y el de la mayoría de los chilenos. Carrera, por un audaz golpe, consiguió retomar el poder en julio desterrando a Mackenna y los principales culpables de Lircay. O´Higgins, al frente de sus tropas, se disponía a luchar con Carrera, cuando llegó la noticia de haberse arrepentido el virrey Abascal de la paz, y un fuerte ejército español desembarcaría en el sur al mando del brigadier Osorio. Ante el peligro común, O´Higgins se reconcilió con Carrera.

Los acuerdos se dieron a orillas del río Lircay.
 
Osorio al frente de 5.000 realistas cercó el 1 de octubre a Rancagua, donde se había fortificado O´Higgins con 1.700 patriotas. Inútilmente Carrera trataría de quebrar el cerco (O´Higgins le atribuyó mala voluntad). El 2 de octubre se dio el asalto final, consiguiendo escapar O´Higgins con unos cuantos sobrevivientes. El desastre Rancagua fue la señal de la emigración. Los Carrera, O´Higgins y el resto de las tropas, los Auxiliares Argentinos de Las Heras y las principales figuras civiles el patriotismo chileno emigraron a Mendoza buscando la protección de San Martín.

Despedida de solteros en Rancagua (ahora entiendo porqué los soldados chilenos se distrajeron tanto y se dejaron primerear por los españoles).

De todas maneras hubo en esos días un distanciamiento entre Carrera y San Martín que ya no tendría vuelta atrás. El carácter altanero de Carrera y la dura energía de San Martín tuvieron que chocar. Carrera entendía que como director supremo de Chile en el destierro, le correspondía mandar las tropas chilenas refugiadas, y San Martín creía que el gobierno “no era la representación ambulante de una autoridad sin pueblo”, y trató de incorporar los chilenos como voluntarios al ejército que preparaba. Rodeo el cuartel de Carrera con sus tropas y dos piezas de artillería exigiendo que los chilenos “quedasen libres de toda obligación respecto de una autoridad extraña que había caducado”. O´Higgins apoyó a San Martín; los Carrera fueron llevados a fines de octubre a San Luis, seguidos por sus partidarios más leales (San Martín dijo que “no quería emplear soldados que servían  mejor a un caudillo que a su patria”, con discutible lógica pues los chilenos seguían al director supremo de su país). También ordenó San Martín recoger el dinero que habían traído los Carrera de Chile, “con el objeto de hacerlo servir en benefició de aquel país” entregándolo a O´Higgins.

Los "próceres" de la historia de Chile. En la imagen, los generales chilenos José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins, el general José de San Martín (Argentina) y el connotado ministro Diego Portales (éste se ve que sabía jugar al truco, fíjense como pone los labios en actitud de tener un 2).
José Miguel Carrera llegó a Buenos Aires el 10 de enero de 1815 en momentos de hacerse cargo del gobierno su antiguo amigo y compañero de armas en España, Alvear. Lo había precedido su hermano Luis, que desafiado por el general Mackenna había matado a éste  en duelo el 21 de noviembre.

General originario de Irlanda del Norte Juan Mackenna, abuelo de Vicuña Mackenna.
 
José Miguel gestionó la libertad de su hermano. Poseedor de una gran fuerza de convicción, un rencor perdurable y una irresistible simpatía (menos para San Martín y O´Higgins), influyó en el reemplazo de San Martín en la gobernación de Cuyo. La caída de Alvear en abril de 1815 no impidió que presentase al nuevo gobierno un plan de invadir Chile por Copiapó, que sometido a San Martín sería rechazado. Poco después José Miguel viajaba a Estados Unidos, donde había disponibles buques, armas y mercenarios por haber terminado la guerra con Inglaterra iniciada en 1812. Regresó José Miguel en 1817 cuando San Martín había iniciado su campaña contra Chile.