viernes, 19 de noviembre de 2010

21 DE NOVIEMBRE DE 1960: DÍA DE LA ENFERMERÍA.

Típica enfermera de los años 50/60.

El año pasado para esta misma fecha surgió una discusión interesante con un compañero Licenciado en Enfermería, con quien nos une una profunda admiración por quien fuera el sanitarista social más grande de todos los tiempos y sin buscarle fronteras geográficas. Mi amigo decía –creo que con mayor fundamentación que quienes defienden una segunda posición- que el 21 de noviembre no era aceptado generalmente por quienes llevan adelante esa abnegada y necesaria profesión que es el ejercicio de la enfermería, por ser una conmemoración confesional, religiosa. Es en el onomástico católico el día de homenaje a Nuestra Señora de los Remedios, virgen.

Nuestra Señora de los Remedios, Virgen.

El compañero Raúl Gazi, tal es el nombre del licenciado en Enfermería, decía que era mucho más científico y comprobable considerar al 12 de mayo como Día Internacional de la Enfermería, porque era el día de nacimiento de Florence Nightingale. Entonces le contesté que creía que ahí estaba el problema –no advertido por ningún legislador-, en tomar una efemérides “Internacional” y no una “Nacional” y denominarlo, entonces, Día Nacional de la enfermera/o. Con toda la obra de ese primer gran ministro de Salud Pública de la historia argentina, nombrado y confirmado en su segunda presidencia por el General Perón, seguramente íbamos a encontrar un día apropiado y significativo para llevar adelante este proyecto de homenaje al enfermero/a nacional y al creador de la Escuela Superior de Enfermería: Ramón Carrillo.

Florence Nightingale.

Claro dentro de una visión humanista de la vida no íbamos a tener problemas en hacer coincidentes algunas de las fundamentaciones de la corriente cristiana que tampoco está en discrepancia con el que tiene la posición más agnóstica; como el que dice “se rinde homenaje a quienes se desempeñan en la atención básica de la salud en funciones de promoción, recuperación y rehabilitación, así como en la prevención de enfermedades, tanto en servicios asistenciales como en programas de salud”.

Enfermeros y enfermeras.

Ahora, aclaremos algunas cuestiones como: quién fue Florence Nightingale. Era una enfermera inglesa, si se quiere pionera de la enfermería profesional moderna, nacida en Florencia, entonces Gran ducado de Toscana, un 12 de mayo de 1820 y fallecida en Londres el 13 de agosto de 1910. Florence procedía de una rica familia y renunció a la cómoda vida social que –seguramente- se le había destinado, para dedicarse a pleno a la enfermería a partir de 1944.

Florence Nightingale, muy joven.

Esta joven demostró, rápidamente, deseos de llevar una vida autónoma –sin la protección de su familia, a la que enfrentó- en el marco de procurar una ruptura con los convencionalismos sociales, muy de la época, y lograr una calificación profesional para los menesteres que ella había abrazado, sabiendo que eran útiles a la humanidad. Se destacó, desde muy joven, en la matemática, aplicando luego sus conocimientos de estadística a la epidemiología y a la estadística sanitaria.

Símbolo de la lucha contra las epidemias en el ámbito mundial.

Hacia 1853 alcanzó a ser supervisora de enfermeras de un hospital de caridad de Londres, en el que introdujo grandes innovaciones técnicas y de organización. Con su trabajo empezó a superarse el modelo curativo-asistencial tradicional, basado en los buenos sentimientos y en la aplicación de un código moral religioso, y a sustituirse por una asistencia sanitaria científica, que requería una rigurosa formación del personal de enfermería, si se quiere más altamente capacitado que el médico, dado el manejo de cuestiones psicológicas que debe practicar con el enfermo permanentemente.

Enfermera tomando presión al paciente, ante la iracundia del médico.

Entre 1854 y 1856, trascendió popularmente organizando un servicio de enfermeras para los soldados británicos destinados a la Guerra de Crimea. En el hospital de campaña de Usküdar o Escútari (Turquía) consiguió mejoras sanitarias funcionales y exitosas, pero enfrentándose a los prejuicios de los médicos militares y a la paupérrima disposición de medios con que el ejército acostumbraba a tratar a los soldados.

Mujer prestando servicios asistenciales en la Guerra de Crimea.

Cuando regresó a Inglaterra, aprovechó esa fama adquirida para ejercer influencia en las altas esferas del poder, logrando el inesperado apoyo de la reina Victoria. Desarrollando una intensísima actividad, logró la reforma de la Sanidad militar británica, la extensión progresiva de su modelo a la sanidad civil, la introducción de reformas sanitarias en el entonces virreinato de la India y, en 1860, la creación de una escuela de enfermeras.

Museo Florence Nightingale en Londres.

Fue la primera mujer en el mundo admitida en la Royal Statistical Society británica, y también proclamada miembro honorario de la American Statistical Association.
Pero no pudo llegar hasta el final con sus altruistas designios, desde 1861 se retiró por la contracción de problemas de salud, como consecuencia del esfuerzo desplegado durante la Guerra de Crimea. Por todo ello, como dijimos, a una gran mayoría le parece más significativo celebrar en el ámbito internacional el Día de la Enfermería el 12 de mayo, conmemorando el nacimiento de Florence Nightingale.

Florence Nightingale, una pintura en su ancianidad.

Pero, ya habiéndose adoptado el 12 de mayo, el que dispuso el cambio de fecha para homenajear a la enfermería fue el ministro de Salud Pública del contradictorio -por no llamarlo gorila directamente- presidente Arturo Frondizi. Seguramente, Héctor V. Noblía (así se llamaba el titular de la cartera), en el marco del agudo conflicto entre la laica y la libre, había adoptado el presbiterial camino “de la libre”, pretendiendo también una medicina confesional. La resolución fue adoptada en 1960 y tampoco se tuvieron en cuenta a los solidarios varones dedicados a la profesión, pues lo definió como el “Día de la Enfermera”.

Dr. Héctor Virgilio Noblía "el clerical".

Durante la época de oro por el respeto al paciente, la jerarquización de las ciencias médicas y paramédicas y la humanización de las profesiones relativas al sistema de Salud Nacional, es decir -sin tanto preámbulo- el ciclo del Dr. Ramón Carrillo, la Escuela Superior de Enfermería que había sido creada el 4 de junio de 1947 se trasladó al Instituto Nacional de Salud, también dependiente de la Secretaría de Salud Pública (con rango ministerial). La Escuela estaba a cargo de la Srta. Teresa Molina, que trabajaba denodadamente al lado del Dr. Carrillo, puesto que éste sostenía “no habrá buena salud sin buenos enfermeros”.

Teresa María Molina, colaboradora del Dr. Carrillo en la Enfermería.

Por eso, para evitar las controversias, proponemos que el 4 de junio sea declarado el Día Nacional de la Enfermera/o.



2 comentarios:

Beatriz dijo...

No existe evidencia que el proyecto de formacion de las enfermeras que lideraba Teresa Molina estuviera en real sintonía con lo que pretendía Carrillo.
Por eso no acuerdo que el 4 de junio sea declarado el Día Nacional de la Enfermera/o Hay fechas mas simbolicas para una enfermeria comprometida con el proyecto nacional y popular que encabezo Carrillo. De hecho Teresa Molina no defendio la obra del ministerio, ni a Carrillo en el exilio, ni en las evaluaciones que de su despeño hizo el gobierno de facto de quien Molina fue entusiasta participe.

MG. Lic Beatriz Morrone
Profesora Titualr/Investigadora UNMdP
bmorrone@infovia.com.ar

daniel chiarenza dijo...

Perfecto Beatriz, me rindo a las evidencias poruqe esmucho más la información que tenés que la que yo pude investigary por el amor y la admiración en que coincidimos ante ese monstruo que fue Carrillo, te propongo que busquemos un día más representativo que reconozca el esfuerzo del creador de la Escuela Superior de Ciencias de la Salud. Ya te conecto por el mail así todos los días podés contar con la efémerides de mi blog. Un respetuoso abrazo:

Daniel