viernes, 1 de octubre de 2010

2 DE OCTUBRE DE 1968: MASACRE DE LOS ESTUDIANTES EN LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS, TLATELOLCO, MÉXICO.

Masacre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cinco pequeños fragmentos que ilustran como nadie lo hecho en la Matanza de Tlatelolco. Obviamente de Eduardo "de América Latina" Galeano, en Memoria del Fuego 3: El siglo del viento. Buenos Aires, Catálogos, 2001.


Tapa de "El siglo del viento".

1968
Ciudad de México


LOS ESTUDIANTES invaden las calles. Manifestaciones así, en México jamás se han visto, tan inmensas y alegres, todos atados brazo con brazo, cantando y riendo. Los estudiantes claman contra el presidente Díaz Ordaz y sus ministros, momias con vendas y todo, y contra los demás usurpadores de aquella revolución de Zapata y Pancho Villa.

Presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz. Uno de los más ineptos y sanguinarios que ha tenido el pueblo azteca.

En Tlatelolco, plaza que fue moridero de indios y conquistadores, ocurre la encerrona. El ejército bloquea todas las salidas con tanques y ametralladoras. En el corral, prontos para el sacrificio, se apretujan los estudiantes. Cierra la trampa un muro continuo de fusiles con bayoneta calada.

Vista aérea de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Las luces de bengalas, una verde, otra roja, dan la señal.
Horas después, busca su cría una mujer. Los zapatos dejan huellas de sangre en el suelo.

Momentos pacíficos previos al desencadenamiento de la violencia indiscriminada.


"HABÍA MUCHA, MUCHA SANGRE",
RELATA LA MADRE DE UN ESTUDIANTE,


a tal grado que yo sentía en las manos los viscoso de la sangre. También había sangre en las paredes. Creo que los muros de Tlatelolco tienen los poros llenos de sangre; Tlatelolco entero respira sangre... Yacían los cadáveres en el piso de concreto esperando a que se los llevaran. Conté muchos desde la ventana, cerca de sesenta y ocho. Los iban amontonando bajo la lluvia. Yo recordaba que Carlitos, mi hijo, llevaba una chamarra de pana verde y en cada cadáver yo creía reconocerla...

El genocidio de Tlatelolco.


REVUELTAS

Tiene medio siglo largo, pero cada día comete el delito de ser joven. Está siempre en el centro del alboroto, disparando discursos y manifiestos. José Revueltas denuncia a los dueños del poder en México, que por irremediable odio a todo lo que palpita, crece y cambia, acaban de asesinar trescientos estudiantes en Tlatelolco:
-Los señores del gobierno están muertos. Por eso nos matan.

José Revueltas Lecumberri.

En México, el poder asimila o aniquila, fulmina de un brazo o de un balazo: a los respondones que no se dejan meter en el presupuesto, los mete en la tumba o en la cárcel. El incorregible Revueltas vive preso. Rara vez no duerme en celda y entonces pasa las noches tendido en algún banco de la alameda o escritorio de la universidad. Los policías lo odian por revolucionario y los dogmáticos por libre; los beatos de izquierda no le perdonan su tendencia a las cantinas. Hace un tiempo, sus camaradas le pusieron un ángel de la guardia, para que salvara a Revueltas de toda tentación, pero el ángel terminó empeñando las alas para pagar las juergas que se corrían juntos.

Caricatura de José Revueltas.



1968
A orillas del río Yaqui


Orillas del río Yaqui.


LA REVOLUCIÓN MEXICANA YA NO ES
Los indios yaquis, guerreros de muchos siglos, llaman a Lázaro Cárdenas. Lo citan en una pradera luminosa del norte de México, cerca del río de sus tradiciones.
Parados a la sombra del frondoso árbol de pan, los jefes de las ocho tribus yaquis le dan la bienvenida. En las cabezas lucen los plumajes reservados a las grandes ocasiones.

México: cultura yaqui.

-¿Te acuerdas, Tata?
Han pasado treinta años y ésta es una gran ocasión. Habla el Principal:
-Tata Lázaro, ¿te acuerdas?. Tú nos devolviste las tierras. Nos diste hospitales y escuelas.
Al fin de cada frase, los jefes golpean el suelo con sus bastones de mando y retumba en la pradera el eco seco.
-¿Te acuerdas? Queremos que sepas. Los ricos nos quitaron las tierras. Los hospitales se han convertido en cuarteles. Las escuelas son cantinas.
Cárdenas escucha y calla.

Lázaro Cárdenas.


1968
Ciudad de México


RULFO
En el silencio, late otro México. Juan Rulfo, narrador de desventuras de los vivos y los muertos, guarda silencio. Hace quince años dijo lo que tenía que decir, en una novela corta y unos pocos relatos, y desde entonces calla. O sea: hizo el amor de hondísima manera y después se quedó dormido.

Juan Rulfo.
FIN DE LA CITA DE GALEANO


Gustavo Díaz Ordaz: la derechización.

¡Heil! Gustav Díaz Ordaz.

Ocupará la presidencia desde 1964 a 1970. Se evidenciará nítidamente un giro bien pronunciado a la derecha, donde serán sistemáticamente perseguidos todos los mortales que huelan a izquierda. El corolario lógico es la estrechez de la alianza con los Estados Unidos.



El 2 de octubre de 1968 se producirá un hecho tristemente célebre en la Historia Americana: antes de los Juegos Olímpicos se produce una matanza en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, son muertas allí innumerables personas, en las que predomina el elemento estudiantil.

Matanza en la Plaza de las Tres Culturas.

Este acontecimiento mostrará crudamente al mundo el carácter altamente represivo de la "estabilidad" mexicana. En esta particular situación habrá invasiones de tierras y aparecerán espóradicas guerrillas campesinas.