jueves, 10 de junio de 2010

11 DE JUNIO DE 1787: NACIMIENTO DE MANUEL DORREGO.

Coronel Manuel Dorrego.

Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787 y fue bautizado con el nombre de Manuel Críspulo Bernabé Dorrego. Fueron sus padres don José Antonio Dorrego, portugués, y doña María de la Asunción Salas, porteña. Estudió gramática, filosofía y teología en el Colegio de San Carlos. Entre sus condiscípulos figuró Tomas Guido. Del San Carlos pasó a la Universidad de San Felipe de Santiago de Chile. Allí y en Buenos Aires fue patriota decidido. Volvió a su país en junio de 1811. Acompañó a Saavedra en su misión al norte, y en enero de 1812 fue herido en el combate de Nazareno. Meses después, Belgrano lo comisionó a Buenos Aires. Volvió con pertrechos para el ejército del norte. En la batalla de Tucumán se distinguió como jefe de la infantería de reserva. En Salta volvió a brillar al frente del batallón de cazadores.

El fusilamiento de Dorrego, obra de Rodolfo Campodónico.

Lo que sería con el tiempo el futuro partido de Vicente López, militarmente tuvo dos asientos importantes, uno el "Campamento de los Olivos" y otro "la Batería de los Olivos". El primero fue instalado en tierras que fueron de Cornelio Saavedra y el capitán Ramón Magallanes, para que alojara –mucho más adelante- a las tropas del general Alvear; en ese campamento, Manuel Dorrego, jefe de uno de los regimientos allí acantonados, recibió los despachos de coronel. La Batería de los Olivos fue instalada en tierras que luego serían de los Anchorena y Urquiza Anchorena, en la actual localidad de La Lucila, en lo alto de la barranca, frente al río. Allí durante la invasión británica estuvo al mando Tomás Espora y tuvo lucida actuación llegando a averiar seriamente a un navío inglés, que, más tarde fue capturado por el teniente Martín Miguel de Güemes y su gente.

Cornelio Saavedra, propietario de las tierras donde estaba instalada la Batería de los Olivos.

En diciembre de 1816, se produce el destierro de Dorrego y otros federales porteños y fracasan las negociaciones entre Pueyrredón y los artiguistas.

José Gervasio Artigas, jefe de los federales orientales.

Soler duraría cinco días en su gobierno en la denominada crisis de 1820, dejando como gobernador delegado a Manuel Dorrego. Luego, el gobernador titular trataría de encontrar un avenimiento con Estanislao López, porque éste amenaza con ingresar a la provincia.

Dorrego, gobernador delegado por Estanislao Soler.

El delegado de Soler, Dorrego, sale a la campaña a organizar la resistencia. El Cabildo destituye, entonces, a Soler y "reasume el mando como Gobernador Provisorio", nombrando a Marcos Balcarce comandante de armas.

Miguel Estanislao Soler, cuadro de Bettinoti.

Por si fuera poco, se suma Pagola a esta alocada carrera por controlar el Gobierno bonaerense. Éste entra a la fortaleza y no obedece a nada ni a nadie. Ese mismo día -1º de julio-, Alvear, en Luján, hace instalar una Junta de Representantes, haciéndose elegir Gobernador.

Carlos María de Alvear.

A esta altura se plantean un cúmulo de interrogantes. ¿Quién es el Gobernador legal de Buenos Aires? : ¿Soler, embarcado sin renunciar? ; ¿Dorrego, su delegado? ; ¿El Cabildo, que ha destituido a Soler y reasumido el Gobierno de la Provincia? ; ¿Marcos Balcarce, el comandante de armas? ; ¿Alvear, elegido forzadamente en Luján? ; ¿Pagola, instalado en el fuerte?.

No encontré a Marcos Balcarce, pero encontré a la hermana que es más agradable a la vista: Leonora Balcarce.

El 1º de julio de 1820 habría seis gobernadores, si es que el 20 de junio había habido tres.
El Cabildo acepta transigir con Alvear y contenta a Pagola, ofreciéndole la Coman-dancia de Armas. Ni uno ni otro aceptan, enfurecidos.
Entonces los cabildantes hacen elegir la Tercera Sala de Representantes.

Tercera Sala de Representantes.

Ante la amenaza de ingresar abruptamente a la ciudad que profiere Estanislao López, Dorrego asume la defensa. Los representantes hacen a Dorrego el gobernador interino de la ciudad y... se disuelven.

Dorrego, gobernador interino de Buenos Aires.

Estanislao López, desde Santos Lugares, iniciaba la retirada; Dorrego, entretanto, comenzaba la persecución. Este último caía sobre San Nicolás y se apoderaba del parque de Carrera.

Estanislao López.

Así es como los porteños derrotaban a los famosos dragones santafesinos en Pavón (12 de agosto). Pero Dorrego no se conformaba con poco: quería entrar triunfalmente en Santa Fe.

Dragones santafesinos.

Mientras tanto, Marcos Balcarce, que había quedado como gobernador delegado, convoca -por indicación de Dorrego- a la ciudad y campaña de Buenos Aires, para elegir una Cuarta Junta de Representantes.
La Junta se instala y lo confirma a Dorrego.
López ha llevado a Dorrego hasta Gamonal –en territorio jurisdiccional de Santa Fe-, donde lo derrota. El santafesino exige la deposición del porteño.

Dorrego en épocas de la batalla de Gamonal.

El 26 de septiembre la Junta elegiría Gobernador a Martín Rodríguez. No conforma a nadie, ni a cívicos ni a populares.

Martín Rodríguez, nuevo gobernador de Buenos Aires.

Es que la enfiteusis no fue otra cosa que el campo de batalla de dos sectores de la clase dominante, que se alternarían en el uso discrecional del poder, económico y político: la oligarquía terrateniente y la burguesía comercial portuaria, dignamente representada por su intelectual orgánico: Bernardino Rivadavia.

Bernardino Rivadavia.

Nos basta con repasar la lista de los enfiteutas para comprobar lo dicho en párra-fos anteriores. Dice Jacinto Oddone, en su clásico "La burguesía terrateniente argentina", haciendo un particular sincretismo social: Aguirre, Anchorena, Álzaga, Alvear, Arana, Arroyo, Azcuénaga, Basualdo, Bernal, Bosch, Bustamante, Cabral, Cascallares, Castro, Crámer, Díaz Vélez, Dorrego, Eguía, Echeverría, Escalada, Ezcurra, Gallardo, García, Gowland, Guerrico, Irigoyen, Lacarra, Larrea, Lastra, Lezica, Lynch, López, Miguens, Miller, Obarrio, Ocampo, Olivera, Ortiz Basualdo, Otamendi, Pacheco, Páez, Quiroga, Quirno, Rozas, Sáenz Valiente, Terrero, Vela y tantos otros.

Teresa de Anchorena de la Coalición Cívica de Elisa Carrió. ¿Ahora se entienden ciertos procederes?

Para colmo de males, hacía unos días que Brasil había declarado la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata y el país ya estaba aprisionado en las garras del empréstito Baring Brothers. Hipotéticamente, el poco dinero contante y sonante que había llegado de tal leonina transacción, debía aplicarse a las necesidades bélicas. Pero no fue así, el Banco -llamado, ahora, presuntuosamente "Banco Nacional"-, administrado por aquellos particulares ya mencionados, con el objeto de "entretener productivamente" el empréstito en préstamos a los propios comerciantes extranjeros.

Banca Baring Brothers en Inglaterra.

Esta emigración de capitales fue "denunciada" por Manuel García en el Congreso Nacional. Entrecomillamos denunciada, porque no fue con indignación patriótica ni para quitarle al Banco sus privilegios, ni tampoco para poner coto a la constante salida de oro del Banco. Lejos de eso, lo hace para advertirles a los diputados que obraran con discreción en las cosas del Banco y no se pusieran a crearle dificultades pues "el país necesita de Inglaterra". En una de las sesiones García dijo: "La mayor parte de las acciones no pertenece ni a los extranjeros residentes aquí, ni a los naturales del país, sino a capitalistas muy distantes de este teatro". Dijo lo que ya todos sabían y, para colmo de males, Dorrego aún no se había incorporado al Congreso, para refutarlo inteligentemente.

Manuel José García.

Las tierras, que más tarde estarían inscriptas catastralmente dentro del partido de Junín, les fueron concedidas en enfiteusis, por el gobierno nacional, a los coroneles Federico Rauch y Manuel Dorrego, constituyéndose así en los primeros propietarios de la zona.

Ajusticiamiento de Federico Rauch en las Vizcacheras.

El poder corruptor del Banco en la clase social que dominaba la política era completo. Al discutirse el 25 de septiembre el proyecto de Constitución que quitaba el voto a los peones, jornaleros y soldados "porque se dejaban influir en las elecciones", el entonces diputado Dorrego diría cosas muy ciertas y valientes: "¿Quién queda?... queda cifrada en un pequeño número de comerciantes y capitalistas la suerte del país... Entonces sí que sería fácil influir en las elecciones. Porque no es fácil influir en la generalidad de la masa, pero sí en una corta porción de capitalistas. He aquí la aristocracia del dinero: y si esto es así, podría ponerse en giro la suerte del país y mercarse... Hablemos claro: el que forma-ría las elecciones sería el Banco".



La institución fue un instrumento dócil en manos de Ponsonby, como se verá más adelante. Por su intermedio la guerra contra Brasil concluyó como quería Inglaterra, no concediendo un solo peso al pobre de Dorrego, cuya intención era proseguir las acciones bélicas, obligándolo a una paz no deseada en esa forma. Es más, Ponsonby le escribiría a Lord Dubley: "No vacilo en manifestar a Vd. que creo ahora que Dorrego está obrando sinceramente en favor de la paz. Bastaría una sola razón para justificar mi opinión: que a eso está forzado... por la negativa de proporcionársele recursos, salvo para pagos mensuales de pequeñas sumas". Con esto, el plan británico estaba consumado: la segregación de Uruguay, como República independiente, con respecto a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Lord Ponsomby.

Hasta aquel momento habían pasado figuras prominentes por la Legislatura, desde el mismo Vicente López y Planes, hasta Juan José Paso, abarcando a Manuel Dorrego, Manuel Moreno, Tomás de Anchorena, Julián Segundo de Agüero, el deán Zavaleta y José Valentín Gómez. Es decir, que la integración representativa había unido a la generación de Mayo, los unitarios rivadavianos, los federales doctrinarios y a los apostólicos (rosistas), como se los denominaría más adelante.

Vicente López y Planes.

El 12 de agosto quedó reinstalada la Junta de Representantes nombrando, el mismo día, gobernador a Manuel Dorrego. Éste, mantiene las prohibiciones económicas de López y sigue una política austera en la hacienda pública.

Gobernador titular Manuel Dorrego.

Vicente López renunció ante el espectro de Congreso que sobrevivía; la Junta de Representantes retiró los diputados porteños; así se disolvía el Congreso. La Junta, entonces, encomendó al gobernador de Buenos Aires "todo lo concerniente a la guerra nacional y relaciones exteriores".

El unitario Narciso Laprida también integraba ese Congreso que se moría.

A la vez, iniciaba dificultosamente sus tareas preliminares la Convención Nacional de Santa Fe.

Escudo Municipal de Santa Fe - Convención Nacional de Santa Fe.

Se encontraba en el Fuerte de la Independencia (Tandil), el coronel Ramón Estomba, cuando el gobernador Manuel Dorrego dictaba el decreto del 16 de agosto de 1827, nombrándolo Jefe de la Expedición Fundadora de Bahía Blanca. Más adelante ingresaremos un dato que pareciera se superpone con el presente: que fue Rosas y no Dorrego el que destacó a Estomba a Bahía Blanca. Ambos datos son correctos, ya que Dorrego era el Gobernador en la ciudad y Rosas, como Comandante General de la Campa-ña, es considerado el gobernador itinerante en el interior provinciano, y de esta manera no hay superposición de órdenes. Hasta que el 4 de octubre de 1827 el gobernador Manuel Dorrego auspicia el avance de las fronteras. Se sanciona una Ley que faculta al gobierno para establecer una nueva línea de fronteras, facilitar el tránsito hasta la Bahía Blanca y habilitar su deseable puerto.

El coronel Ramón Estomba fundó la Fortaleza Protectora Argentina (Bahía Blanca) por orden de Dorrego.

El gobernador Manuel Dorrego designó en 1827 a Francisco Carrasco como juez de paz de Rojas. El mismo permanecerá en el cargo hasta diciembre de 1828, cuando fue reemplazado -por los usurpadores conducidos por Lavalle- por Luciano González.

Luciano González, voz y líder de Arrival.

Antes se mencionó la región de la Laguna del Potroso como frontera con los aborígenes. Pero, al contar esta zona con aguadas malas y no permanentes –según consta en una carta del Gobernador Dorrego al Comandante General de la Campaña, don Juan Manuel de Rosas, fechada el 26 de noviembre de 1827-, aquel lugar fue desechado para la nueva fundación, eligiéndose la región continua al Cerrito Colorado, unos trece kilómetros y medio al norte del Potroso, es decir aquello que los mortales, con el tiempo, conoceríamos como Junín.

Las tres lagunas -la del Potroso, la de Gómez y la del Carpincho- conforman Junín.

El 27 de diciembre de 1827, el Teniente Coronel Bernardino Escribano , al frente del Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea con asiento en la Guardia del Salto, fundaba el Fuerte de la Federación a unos 2.500 metros al NNO del Cerrito Colorado (aproxima-damente, Junín).
Y dado que Junín no cuenta con acta de fundación, nuestros historiadores llegaron a la conclusión que por recibos firmados por el Comandante Escribano donde éste recibe de don Ángel Blanco hacienda para el consumo de la tropa, la documentación lleva la fecha mencionada en el párrafo anterior.
En 1828, la oligarquía terrateniente bonaerense -que aún seguía dominando la Legislatura, a pesar del avance democrático que implicaba Dorrego en el gobierno- consiguió modificar la Ley de Enfiteusis, para adaptarla a un mejor aprovechamiento de sus intereses. Fue precisamente en un debate de la Legislatura llevado adelante en enero de 1828 cuando el general Viamonte combatió la cláusula de la ley que prohibía a los enfiteutas adquirir nuevas tierras, limitando así el derecho de propiedad y la formación de grandes latifundios. En las sesiones llevadas a cabo entre el 6 y el 16 de febrero, Tomás de Anchorena sostuvo el proyecto de reforma en el sentido propuesto por Viamonte. Fue así como la Ley de Enfiteusis perdió hasta su último rasgo progresista, para convertirse –sin ambages- en el gran negociado de la oligarquía terrateniente bonaerense.

General Juan José Viamonte.

Como los que resultaban favorecidos con la Ley de Enfiteusis eran los mismos que la habían votado en la Legislatura, puede decirse que con esta Ley comenzó la historia del latrocinio y el despojo de la tierra pública por parte de esa clase de privilegiados que nos acompaña hasta hoy en las columnas de "sociales" de los grandes diarios y en la "Mesa de Desenlace", como dice Barone.

El periodista Orlando Barone.

La clase de los estancieros no sólo hacía buenos negocios con la exportación de cuero, carne salada, sebo y astas. También intervenían activamente en política. Combatían en la entrega de la Banda Oriental a los portugueses y el proyecto de capitalizar Buenos Aires que descabezaba a "la" provincia.
Hacia fines del año anterior, el gobernador Dorrego -con todo lo progresista que era- dispuso que sólo se alistaran en la milicia los individuos que no poseyeran establecimientos rurales y que, por medio de vida, residiesen en la campaña. Es decir: los desposeídos; los otros no. Y Dorrego adopta esta disposición teniendo en cuenta un informe de Rosas, como se dijo: Comandante General de Milicias de la Campaña.

Comandante General de la Campaña Bonaerense Juan Manuel de Rosas.

El inglés Ponsonby presionó a Dorrego para que firmara la independencia de la Banda Oriental, según los planes de conveniencia británica en la región. El gobernador se negó a acceder a tal reclamo y estimuló el armado de corsarios. Pero, la falta de dinero conspiraba contra las intenciones de Dorrego. Finalmente, el gobernador se vio forzado a hacer la paz, porque Ponsonby -virtual dueño del Banco- escribe a Dudley: "... mi propósito es conseguir los medios de impugnar al coronel Dorrego si llega a la temeridad de insistir en la continuidad de la guerra". El inglés insistiría dos meses después: "es necesario que yo proceda sin demora a obligar a Dorrego a hacer la paz con el emperador... no sea que esta república democrática en la cual por su esencia no puede haber cosas semejantes al honor, suponga que puede hallar medios de servir su avaricia y su ambición".
La independencia de la República Oriental del Uruguay ya era un hecho.

Independencia de la República Oriental del Uruguay.

La oposición unitaria no descansaba y finalmente concluiría dramáticamente con el gobierno de Manuel Dorrego. Mucho tendrían que ver Ponsonby y el Banco al adelantarle los sueldos al ejército de línea.
El ministro de guerra de Dorrego, Juan Ramón Balcarce no acepta la decisión de Estomba sobre Bahía Blanca o Fortaleza Protectora Argentina y dispone el 3 de mayo de ese año, que la población debe llamarse Nueva Buenos Aires, sin embargo en ningún documento se ha hallado tal nombre que hiciera referencia al lugar.

Juan Ramón Balcarce.

Volviendo, no sólo a la Historia provincial, sino a la Historia Nacional, el ejército veterano de la campaña de Brasil venía sublevado contra el Gobernador Dorrego.
Es que, desde hacía tiempo atrás, el general Lavalle había llegado a un acuerdo con los rivadavianos sobre la necesidad de fusilar a Dorrego.

General Juan Galo Lavalle.

Lavalle, con sus tropas, se adueñó de la Plaza de la Victoria. El Gobernador sólo atinó a huir, buscando desesperadamente la ayuda de Rosas en la campaña.
Lavalle, para legalizar la "revolución" (1º de diciembre de 1828), convocó al "pue-blo soberano" en la Capilla de San Roque, anexada a la Iglesia de San Francisco, esquina de Defensa y Alsina. A Dorrego se le aplicó la clerical fórmula de la extrañación (haberse alejado de Buenos Aires sin permiso de la Junta), quedando así aprobada la deposición y pasándose a "elegir" al nuevo Gobernador, no sin antes disolver también a la Junta de Representantes.

Capilla de San Roque e Iglesia de San Francisco, en Defensa y Alsina, C.A.B.A.

Particular elección. Se propondrían nombres, ante el convocado "pueblo soberano" y en señal de aprobación se levantarían los sombreros. Una marea (de setenta) sombre-ros confirmó a Lavalle como Gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Mientras Dorrego se reunía con Rosas, Lavalle deshacía a las fuerzas federales en el pretendido e ilusorio "combate" de Navarro. Este hecho se produjo el 9 de diciembre de 1828.

Sitio en que se desarrolló el "combate" de Navarro, hoy se puede observar el Monumento en honor a Manuel Dorrego.

Al producirse la revolución contra el gobernador Dorrego –como se dijo- encabezada por el General Juan Lavalle, el Coronel Estomba, con parte de las fuerzas de la Guarnición de la Fortaleza Argentina (futura Bahía Blanca), se incorpora al Ejército revolucionario, en un acto de traición y alcahuetería sin precedentes, siendo asignado Comandante General de la Campaña del Sur (¡Pobre tipo!, se hizo la ilusión de que podría reemplazar a Rosas en ese cargo... y, no es que justifiquemos el accionar de Rosas en su cargo. Pero, entre Rosas y Estomba...).

Rosas y Dorrego consiguieron salvarse pero, finalmente, el Gobernador depuesto cayó prisionero. En esa oportunidad Rosas escribiría a Estanislao López explicándole la causa del éxito inicial revolucionario: "El señor gobernador, a pesar de lo que trabajaban los enemigos, tenía en manos de éstos los principales recursos que son las armas y el Banco... Sólo creo que están con ellos (se refiere a los "revolucionarios") los quebrados y agiotistas que forman esta aristocracia mercantil". El Comandante General de la Campaña Bonaerense no tendría dificultad en repetirlo en 1836, en ocasión de su cierre: "En combinación con ese establecimiento (el Banco) se fraguó el motín del 1º de diciembre y con él se contó, como lo ha acreditado la experiencia, para pagar el asesinato del jefe del Estado y un ejército de sublevados que creían volver a dominar la República".

Almirante Guillermo Brown, gobernador delegado (manchando inexplicablemente su impoluta carrera naval).

El Almirante Brown sería Gobernador Delegado mientras Lavalle estaba en operaciones.
Del Carril, Juan Cruz Varela, Agüero, escriben a Lavalle sobre la necesidad imperiosa de matar a Dorrego. El Gobernador legítimo depuesto -sin ningún tipo de proceso- fue fusilado por orden de Lavalle, en Navarro, el 13 de diciembre de 1828.

Momentos antes del asesinato de Dorrego (ASESINATO, no fusilamiento).

Antes de terminar 1828 en las barrancas y en la plaza Constitución de San Pedro, a raíz del derrocamiento de Dorrego, se enfrentaron fuerzas locales leales al fusilado gobernador contra fuerzas revolucionarias del general Lavalle comandadas por el capitán Juan Dámaso Camelino (quien no era muy afecto a decir verdades).