lunes, 17 de mayo de 2010

18 DE MAYO DE 1781: TORTURA Y ASESINATO DE TÚPAC AMARU.

Suplicio de Túpac Amaru.

Del libro de Eduardo Galeano: Memoria del Fuego. II- Las Caras y las Máscaras. Buenos Aires, Siglo XXI, 1988, págs. 74 y 75.


Eduardo Galeano.

1781
Cuzco


Bandera de Cuzco.

SAGRADA LLUVIA

Túpac y Micaela, provocadores de la Sagrada Lluvia.

El niño quiere volver la cabeza, pero los soldados le obligan a mirar. Fernando ve cómo el verdugo arranca la lengua de su hermano Hipólito y lo empuja desde la escalera a la horca. El verdugo cuelga también a dos de los tíos de Fernando y después al esclavo Antonio Oblitas, que había pintado el retrato de Túpac Amaru, y a golpes de hacha lo corta a pedazos; y Fernando ve. Con cadenas en las manos y grillos en los pies, entre dos soldados que le obligan a mirar, Fernando ve al verdugo aplicando garrote vil a Tomasa Condemaita, cacica de Acos, cuyo batallón de mujeres ha propinado tremenda paliza al ejército español. Entonces sube al tablado Micaela Bastidas y Fernando ve menos. Se le nublan los ojos mientras el verdugo busca la lengua de Micaela, y una cortina de lágrimas tapa los ojos del niño cuando sientan a su madre para culminar el suplicio: el torno no consigue ahogar el fino cuello y es preciso que echádole lazos al pescuezo, tirando de una y otra parte y dándole patadas en el estómago y pechos, la acaban de matar.

Túpac Amaru, españolizado como José Gabriel Condorcanqui.

Ya no ve nada, ya no oye nada Fernando, el que hace nueve años nació de Micaela. No ve que ahora traen a su padre, a Túpac Amaru, y lo atan a las cinchas de cuatro caballos, de pies y de manos, cara al cielo. Los jinetes clavan las espuelas hacia los cuatro puntos cardinales, pero Túpac Amaru no se parte. Lo tienen en el aire, parece una araña; las espuelas desgarran los vientres de los caballos, que se alzan en dos patas y embisten con todas sus fuerzas, pero Túpac amaru no se parte.

Micaela Bastidas.

Es tiempo de larga sequía en el valle de Cuzco. Al mediodia en punto, mientras pujan los caballos y Túpac Amaru no se parte, una violenta catarata se descarga de golpe desde el cielo: cae la lluvia a garrotazos, como si Dios o el Sol o alguien hubiera decidido que este momento bien vale una lluvia de ésas que dejan ciego al mundo.

Descuartizamiento de Túpac Amaru.

... Y del mismo autor en LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA.


Chávez obsequiándole a Obama un ejemplar de "La Venas Abiertas de América Latina", para que se entere de algo Mr. President...

Los indígenas eran, como dice Darcy Ribeiro, el combustible del sistema productivo colonial. "Es casi seguro -escribe Sergio Bagú- que a las minas hispanas fueron arrojados centenares de indios escultores, arquitectos, ingenieros y astrónomos, confundidos entre la multitud esclava, para realizar un burdo y agotador trabajo de extracción. Para la economía colonial, la habilidad técnica de esos individuos no interesaba. Sólo contaban ellos como trabajadores no calificados". Pero no se perdieron todas las esquirlas de aquellas culturas rotas. La esperanza del renacimiento de la dignidad perdida alumbraría numerosas sublevaciones indígenas. En 1781 Túpac Amaru puso sitio al Cuzco.

Túpac amaru pone sitio al Cuzco.

Este cacique mestizo, directo descendiente de los emperadores incas, encabezó el movimiento mesiánico y revolucionario de mayor envergadura. La gran rebelión estalló en la provincia de Tinta. Montado en su caballo blanco, Túpac Amaru entró en la plaza de Tungasuca y al son de tambores y pututus anunció que había condenado a la horca al corregidor real Antonio Juan de Arriaga, y dispuso la prohibición de la mita de Potosí. La provincia de Tinta estaba quedando despoblada a causa del servicio obligatorio en los socavones de plata de cerro Rico. Pocos días después, Túpac Amaru expidió un nuevo bando por el que decreta la libertad de los esclavos. Abolió todos los impuestos y el "repartimiento" de mano de obra indígena en todas sus formas. Los indígenas se sumaban, por millares y millares, a las fuerzas del "padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalidos". [Ya vendría en el siglo XXI un Evo redentor, que emularía las hazañas del Inka y vendría, nomás, la reivindicación histórica]. Al frente de sus guerrilleros, el caudillo se lanzó sobre el Cuzco. Marchaba predicando arengas: todos los que murieron bajo sus órdenes en esta guerra resucitarían para disfrutar las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores [sean españoles o yanquis]. Se sucedieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno de sus jefes, Túpac Amaru fue entregado, cargado de cadenas, a los realistas [o imperialistas]. En su calabozo entró el visitador Areche para exigirle, a cambio de promesas, los nombres de los cómplices de la rebelión. Túpac Amaru le contestó con desprecio: "Aquí no hay más cómplice que tú y yo; tu por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte" [Daniel Valcárcel, La rebelión de Túpac amaru, México, 1947.]

Evo Morales -presidente de Bolivia- confirmado como líder espiritual de los pueblos originarios, asume ritualmente en Tiahuanaco.

Túpac fue sometido a suplicio, junto con su esposa, sus hijos y sus principales partidarios, en la plaza de Wacaypata, en el Cuzco. Le cortaron la lengua. Ataron sus brazos y sus piernas a cuatro caballos, para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partió. Lo decapitaron al pie de la horca. Enviaron la cabeza a Tinta. Uno de sus brazos fue a Tungasuca y el otro a Carabaya. Mandaron una pierna a Santa Rosa y la otra a Livitaca. Le quemaron el torso y arrojaron las cenizas al río Watanay. Se recomendó que fuera extinguida toda su descendencia, hasta el cuarto grado.