domingo, 8 de noviembre de 2009

9 DE NOVIEMBRE DE 1925: EL ASESINO DE KURT WILKENS, MILLÁN TÉMPERLEY, ES MUERTO POR ESTEBAN LUCICH.

Manifestación huelguística. Antonio Berni.

Si bien es cierto que en los lugares que consulté no estaba bien indicada la bibliografía y yo en ese momento no tenía sus libros a mano, puedo llegar a afirmar que toda la información aquí contenida seguramente es producto de la investigación del maestro Osvaldo Bayer, a quien por honestidad intelectual no puedo menos que dejar de mencionar.


Osvaldo Bayer.

Al recibir noticias de la masacre y la crueldad que se había ejercido por el ejército en la Patagonia, Kurt Gustav Wilckens tomó la justiciera, aunque tal vez no la legal, decisión de vengar tantos asesinatos de obreros y campesinos en el lejano sur. Así el 25 de enero de 1923, llevó adelante el atentado que le costaría la vida al teniente coronel Héctor Benigno Varela, redimiendo en parte el fusilamiento de tantos peones en Santa Cruz. Wilckens actuó de la siguiente manera: bajó del tranvía que lo transportaba hasta Palermo, a cara descubierta y con el "paquetito" de la bomba en la mano y esperó en las inmediaciones de su casa al militar Varela. Cuando éste salió de su domicilio le arrojó la bomba de mano y le disparó con un revolver. Se quedó en el lugar, como quien tiene la convicción de que no está haciendo nada malo, y pocos minutos después estaba rodeado de policías y entonces se entregó pacíficamente.

Kurt Gustav Wilckens.

El 15 de junio de 1923, Kurt Wilckens fue fríamente asesinado en la cárcel de Caseros por Jorge Ernesto Millán Temperley, miembro de la Liga Patriótica Argentina y ex sargento de la policía de Santa Cruz. Ante la noticia, la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) -agrupación asociativa anarco-sindicalista) declaró un paro general, al que adhirieron la USA (Unión Sindical Argentina, de orientación socialista) y otros gremios. Al día siguiente, Kurt Wilckens fue sepultado por la policía en medio de grandes incidentes y la ciudad se paralizó hasta el 21 de junio. Crítica denunció el brutal asesinato y fue acusado por apología del crimen: su local fue allanado por orden judicial, se clausuró el archivo y fueron detenidos varios periodistas. Dos años después, el 9 de noviembre de 1925, en el Hospicio de las Mercedes, Millán Temperley murió después de una agresión producida por otro interno, Esteban Lucich, que actuó siguiendo las directivas del anarquista ruso Boris Vladomirovich.

Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley.

Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley había nacido en 1899, hijo de Ernesto Pérez Millán y de Florencia Temperley. es decir que cuando mató a Kurt tenía 24 años de edad. Era fanáticamente católico, nacionalista y antiliberal. Tenía un carácter sumamente violento y le gustaba portar armas.

Esteban Lucich.

A los 21 años, mientras transcurría plena etapa yrigoyenista, se había afiliado al comité de la UCR. En 1912 consiguió ingresar como cadete guardacostas en la aduana. En 1921 se alista para ir como refuerzo de la policía de territorios nacionales, por lo que es enviado a Santa Cruz y participa del primer enfrentamiento entre la policía y los huelguistas patagónicos (combate de "El Cerrito"). Allí sufre una leve herida (la cual presentará como muy grave en Buenos Aires) y debe dejar la función policial.

Boris Vladomirovich.

El 25 de enero 1923 anuncia su indignación por la muerte del comandante Varela. Pocos meses después la vengará al entrar como supuesto guardiacárcel y disparar a quemarropa sobre el detenido Wilckens.

Teniente coronel Héctor Benigno Varela.

En abril de 1925 Millán fue trasladado al hospicio -así se llamaba al que después se conocería popularmente como manicomio- de la calle Vieytes. En la mañana del 9 de noviembre de 1925, mas precisamente a las 12:30 un tal Lucich lo ultima. Pérez Millán recibe un balazo en el costado izquierdo del pecho y fallece poco después debido a las complicaciones de las operaciones que recibe.

Hospicio de Vieytes.

En la cárcel de Ushuaia estaba detenido el anarquista Boris Vladomirovich, el que comenzó a mostrar síntomas de locura y logro que lo trasladaran al Hospicio de las Mercedes. Allí trabó amistad con Lucich, y le contó lo ocurrido en la Patagonia. En noviembre de 1925, Pérez Millán leía una carta de su jefe de la liga patriótica, mientras esperaba que Lucich le trajera su desayuno. Cuando Millán tomó la bandeja, su sirviente sacó un revolver y le dijo:"esto te lo manda Wilckens" y le disparó en el pecho. La policía pudo seguir el hilo de la trampa y llego a Vladomirovich, el que fue torturado salvajemente. Él no abrió la boca salvo para gritar: "Viva la anarquía". Murió poco después, como producto de las lesiones recibidas.

3 comentarios:

Martín (Latino) dijo...

Toda una seguidilla de asesinatos y venganzas...
Saludos.

47sur dijo...

Estoy leyendo a Bayer y encuentro que hay algunas impresiciones en lo publicado en el blog: Wilckens mata a Varela, Millan Temperley a Wilckens, y Lusich a Millan Temperley (actuando bajo instrucciones de Wladimirovich)

daniel chiarenza dijo...

¿Y las impresiciones o contradicciones dónde están compañero? Gracias por escribir.