miércoles, 26 de agosto de 2009

26 DE AGOSTO DE 1810: FUSILAMIENTO DE SANTIAGO DE LINIERS.

Fusilamiento de Liniers en Cabeza de Tigre.

El sarraceno Álzaga, que si bien se destacó en la defensa de Buenos Aires en la invasión británica al Río de la Plata, no dejaba de ser un partidario del monopolio español y como tal nunca dejó de estar en contacto con otros sarracenos: los sublevados de Montevideo con Elío a la cabeza. Lo que va tratar de hacer Álzaga es introducir nuevos "condimentos" para acabar definitivamente con Liniers. Entonces escribe a la Junta de Sevilla (único poder español en España, invadida por los franceses de Napoleón) sugiriendo la inmediata remoción del reconquistador de Buenos Aires -que ahora tenía el cargo de virrey interino-, imputándole a Liniers deslealtad y traición por ser informante de Napoleón. Lo acusa, además, de ser protector de White -un contacto de Beresford en Buenos Aires- y no ahorra epítetos para aludir a la vida privada de Liniers, contando con lujo de detalles sus relaciones con la señora Anita Perichón de O´Gorman.

Ana Perichón de O´Gorman.

Se resquebraja la unidad de los peninsulares. La Audiencia no se hace partícipe de las exageradas acusaciones; y aparte insiste en la disolución de la rebelde Junta de Montevideo.
Los cuerpos militares, es decir el pueblo en armas, pero sobre todo los regimientos criollos envían un memorándum al virrey haciéndole conocer su lealtad y adhesión. Álzaga sólo contaba con algunos batallones peninsulares. Ya la insurrección era pública y notoria, cuando los regidores manipulados por Álzaga, se manifestaron abiertamente en contra de Liniers, así como también los fiscales de la Audiencia.

Martín de Álzaga.

Liniers, agobiado ante tantos problemas, intenta un acercamiento al irreductible Elío.
El 31 de diciembre de 1808 el Cabildo envía una nota a la Audiencia denunciando el casamiento de una hija del virrey con el Sr. Juan Perichón, y pidiendo la automática cesación de Liniers por haberse contravenido expresas Leyes de Indias. La Audiencia descalifica al Cabildo, controlado por Álzaga y les pide que se aboquen a su función específica de elegir nuevos capitulares el día siguiente. Y de paso, alertan a las tropas, que deben permanecer acuarteladas.

General Francisco Javier de Elío.

El día 1º de enero de 1809, ante la invocación de cada nuevo cabildante, los disturbios se hacían constantes. Repica la campana del Cabildo (era la señal convenida) para que se pueble la Plaza Mayor. Allí, los adictos a los planes del Cabildo, o mejor dicho a Álzaga, piden la cesación del virrey y la formación de una junta.

Virrey interino Santiago de Liniers.

Una representación del Cabildo -encabezada por Álzaga, concurrió al fuerte para comunicar a Liniers los resultados de la elección, con la esperanza de agraviarlo. Pero Liniers, astutamente, dijo que estaba dispuesto a acatarla.

Otro óleo de Santiago de Liniers.

Al salir del Fuerte, Álzaga y los suyos fueron conminados por la gente presente -en su mayoría armada- a deponer por el imperio de la fuerza al virrey y formar una junta.

Fuerte de Buenos Aires.

Ante el cariz que va tomando la situación, los regidores deciden convocar a un Cabildo Abierto. Se decide por mayoría la constitución de una Junta. Otra vez a informarle a Liniers...
Abrumado por las circunstancias, Liniers comunica su decisión de negociar, previo desalojo de la plaza por parte de los concurrentes.

Cabildo de Buenos Aires, en imagen posterior a lo relatado, pero conservando la forma de aquella época.


Cuando se presentaron nuevamente ante el fatigado virrey, todas las "fuerzas vivas" (obispo, regidores, oidores, capitulares entrantes y salientes, etc) Liniers observó una dubitativa falta de unanimidad. Igual estaba dispuesto a renunciar, pero delegando el mando en el oficial de mayor graduación. Los cabildantes se mostraron conformes. Liniers estaba con la pluma en la mano dispuesto a firmar, cuando... se abren abruptamente las puertas del despacho virreinal y aparece Saavedra, comandante de Patricios, con los otros jefes y oficiales de los regimientos criollos y algunos peninsulares plegados.

Cornelio de Saavedra.

Al mismo tiempo copan la plaza los batallones de Patricios, montañeses, los granaderos de Liniers, los arribeños, los andaluces, etc.

Regimiento Patricios de Buenos Ayres.

Saavedra se opone terminantemente a la dimisión del virrey e invita a Liniers a corroborar la opinión del pueblo. Por supuesto que la opinión de "la Plaza" ya había variado. Se escucha cerrada vocinglería vivando a Liniers.

Casa de Liniers en Buenos Aires.

Los leales al virrey dispersan a los batallones de españoles que secundaron los planes de Álzaga. Los regidores quedan detenidos.

Los leales con el Kun Agüero.

Pocos días después son enviados en carácter de detenidos a Carmen de Patagones. A los pocos días serán liberados por Elío y llevados a Montevideo.

Calle de Carmen de Patagones.

Siendo informada la Junta de Sevilla de las rivalidades entre el Cabildo y el Virrey, autoridades de Buenos Aires y autoridades de Montevideo, resuelve destituir a Liniers y nombrar reemplazante a Baltasar Hidalgo de Cisneros (el sordo de Trafalgar).

Baltasar Hidalgo de Cisneros.


Elío también será removido del cargo y en su ligar será designado Gaspar de Vigodet, quien disuelve la junta.

Gaspar de Vigodet.

Desde el punto de vista administrativo podemos afirmar que Liniers realizó una buena obra de gobierno, con la salvedad de alguna dificultad del erario (¡Cuándo no!).
Al asumir Cisneros, autoriza a Liniers a fijar su residencia en Cuyo. Al poco tiempo decide trasladarse a Alta Gracia, provincia de Córdoba.

Patio del Museo de la Casa de Liniers en Alta Gracia.

Por encontrárselo junto a Gutiérrez de la Concha, entonces gobernador de Córdoba, en actitudes conspirativas contra la Junta instalada en Buenos Aires en mayo de 1810, fue ejecutado -sin proceso judicial- en Cabeza de Tigre.

Juan Antonio Gutiérrez de la Concha, gobernador de Córdoba, ejecutado junto a Liniers en Cabeza de Tigre.

Resulta paradójico que aquél a quien tantas veces se acusó de estar en connivencia con los franceses, por su origen nacional, ahora daba la vida por su fidelidad a España...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen poste Daniel, recién lo termino de leer con el café del desayuno.
Un abrazo.
García Iannini.

Anónimo dijo...

A las puertas de Nueva Arcadia

Cessas vota precesque,
Tros, ait, Aeneas? Cessas?

¿Por qué apareces, oh Verdad, y me acusas
hermosa, horrenda, implacable obstinada,
con tu dedo, por qué sobre mí
descargas tanto peso en mi conciencia,
por qué me arrastras y me internas
por las grutas de Cronos
para hacerme desolador testigo
de epopeya, que es maldición evocar,
de crimen y traición,
de que es mejor no escuchar,
de que es mejor no saber?

¿Por qué desgarras de emoción mi alma
desencubriendo para mis ojos,
la más grandiosa hazaña épica de toda América,
la Reconquista total de Buenos Aires,
la bravura sobrenatural de las milicias
al mando del glorioso y divino Virrey,
único y genuino Libertador de la Argentina y Padre de la Patria,
sepultada su memoria por diabólicos villanos,
olvidada su memoria por imperdonables idiotas?

¿Por qué a mí, oh Verdad, te me presentas en solitaria noche,
te me desnudas y me muestras tu al espíritu excitante belleza,
para estremecerme la sangre de pavor,
para dejarme clavada tu aguja en mi consciencia,
para robarme con perturbación el sueño,
para echar sobre mi alma testigo el peso,
inllevable, de la oculta conjura de viles, de inicuos,
traidores criminales, reconocidos
por todos y por todos como próceres?

Ya déjame dormir, oh Verdad, ¡vade retro, aléjate!
e infecta con tu sacrosanta peste el alma de otro.

daniel chiarenza dijo...

Gracias anónimo (lástima que no te hayas hecgho conocer, por el inigualable poema dedicado a estada entrada de blog. Quien seas: Un abrazo fraterno.