domingo, 5 de julio de 2009

5 DE JULIO DE 1811: INDEPENDENCIA DE VENEZUELA

El Congreso venezolano declara solemnemente la independencia el 5 de julio de 1811

En todo el movimiento emancipador de Hispanoamérica que se da aproximadamente por 1810, la situación de Caracas parecía la más complicada.

Batallón de insurgentes caraqueños en 1810, a traves de sus uniformes

Se destaca entre los conspiradores caraqueños un joven moreno, de estatura mediana, ardiente, elegante y rico: Simón Bolívar. Éste había nacido en 1783 y reunía en su hacienda "El Palomito", a orillas del Guaire, a los partidarios más característicos del fidelismo, pues casi todos ellos eran miembros de la aristocracia caraqueña. Entre los dos Bolívar, José Félix Ribas, el marqués de Toro, los Sojo, Tovar, Palacio, etc., forjaron los planes para constituir una (perdón por la calificación) hipócrita Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII. Decimos hipócrita porque la utilización de la mascarada de Fernando VII era sólo para mantener congelada una situación internacional, lo que no quiere decir que en el fondo se buscara realmente la independencia. Esta situación se encontraba en pugna con los intereses del capitán general Emparán.

Retrato de Simón Bolívar realizado entre 1811 y 1813

En agosto de 1808 había llegado a Caracas el comisionado de la Junta Central de Sevilla, don José Meléndez Bruma. No tardaron en dictarse órdenes de prisión contra los más violentos de los propagandistas. Pero como en enero de 1809, la Junta Central Sevilla, como único poder político vigente de España fue reconocida y como devolución de atenciones se decretaron indultos contra los procesados; el nuevo capitán general Emparán, de ideas afrancesadas, fue recibido con cierta simpatía por el vecindario (es decir, "la parte más sana y principal de la población").

Capitán general Vicente Emparán el 19 de abril de 1810

Tratando de congraciarse con la colonia, en momentos tan difíciles para la metrópolis, el 14 de febrero de 1809, la Junta Central de Sevilla formuló su famosa declaración: "Desde este momento, españoles y americanos, os veis elevados a la dignidad de hombres libres".

Todo un símbolo: "La libertad guiando al pueblo" del pintor francés Delacroix

Emparán, forzado por los acontecimientos, apeló a despóticas medidas. Como protesta contra ello, Bolívar, que era teniente del batallón de Blancos del valle de Aragua, se retiró al valle de Tuy. Lejos de calmarse, la agitación se acrecentó. Por fin, el 19 de abril de 1810 se realizó una reunión del Cabildo, a la que asistió el capitán general. Deseoso de sustraer el cuerpo consistorial de la tormenta política que se presentía, Emparán salió del cabildo para dirigirse a la catedral, pero Ponte le obligó a volver, advirtiéndole que la gravedad de lo que iban a tratar no admitía dilaciones. Entonces, resumiendo la situación, hablaron Roscio y el canónigo chileno Cortés de Madariaga. Emparán, enfurecido, se enfrentó a la multitud gritándole: "¿Me queréis por vuestro gobernador?" A lo que el pueblo -siguiendo indicaciones de Cortés de Madariaga- contestó al unísono: "No lo queremos". "Entonces, yo tampoco quiero el mando", respondió Emparán.

Ponte, del Batallón del Blancos del Valle de Aragua que conducía Bolívar

Quedó constituida la Junta de Caracas, cuya autoridad se fue extendiendo al territorio de Tierra Firme, excepto a Coro y Maracaibo, y se proclamó la libertad de los esclavos. Además, como espíritu imitativo a la situación política de los Estados Unidos, se declaró la independencia el 5 de julio de 1811. Así se definió a Venezuela como República federal. Meses anteriores, en marzo de 1811, se había reunido el primer Congreso de América Española en Caracas. Y se envió a Londres una comisión encabezada por Bolívar y en la que iba como secretario don Andrés Bello.

Simón Bolívar en Caracas

Lo único tangible que los emisarios pudieron conseguir fue traer consigo al precursor don Francisco Miranda.

Francisco Mirando, conocido como "El Precursor", aunque su figura se muestra polémica por sus relaciones con Inglaterra

El terrible sismo del 26 de marzo de 1812 causó innumerables daños y víctimas. El alto clero y los españoles explotáronlo hábilmente atribuyéndolo a castigo divino por la herejía de los patriotas. Finalmente, en aquel aciago año de 1812, ocurrió el episodio de La Guaira.

Casa guipuzcoana en La Guaira

Monteverde dominaba la situación. Y en un rapto de ira, Bolívar, pensando que Miranda comprometía con su supuesta lenidad la suerte del país, lo detuvo acusándolo de felonía. Los españoles apresaron en seguida al precursor enviándolo a Puerto Cabello, luego a Puerto Rico y finalmente a Cádiz, donde murió entre tinieblas y grillos. Grillos "nunca tan pesados como los de La Guaira", según la melancólica frase del precursor, en 1816,poco antes de cerrar sus ojos para siempre.

Domingo de Monteverde y Rivas en la batalla de Niquitao

La relatada fue la primera independencia, ya vendría en el encabalgamiento entre el siglo XX y XXI, la segunda y definitiva independencia de Venezuela de la mano de Hugo Chávez Frías con la actitud resuelta del pueblo venezolano en proclamar a la República Bolivariana de Venezuela, por medios absolutamente legítimos, populares y revolucionarios.

Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela

1 comentario:

Anónimo dijo...

Compañeras y compañeros,
¿Y si vamos todos a esperar a la Presidenta Coraje, el día que regrese de su misión, como dice la editorial de abajo?
Hagamos correr la propuesta sugerida en el último renglón de esta nota editorial. Permanezcamos todos en contacto.


La América Latina en rebeldía
*Jorge Giles
(Publicado el domingo 5 de Julio de 2009 en El Argentino)

Arde Honduras, territorio avasallado de América Latina.
Arde la democracia. Arde la memoria colectiva de los pueblos.
Como si no bastaran la sangre derramada, los centenares de miles de desaparecidos, los torturados, los asesinados, la república perdida.
Como si no bastara tanta vida trunca, los gorilas blindados, con sus tanquetas y metrallas, volvieron a través de Honduras para imponer sus oscuros propósitos.
Propósitos que nunca serán mejores y más dignos que los que defienden los pueblos.
Propósitos que son una mezcla sucia de dinero, de poder concentrado, de latifundio, de narcotráfico cruzándolos por el medio, de políticas militaristas y de ajustes neoliberales.
Un golpe militar, el pasado domingo, secuestró al presidente democrático Manuel Zelaya.
Lo pusieron en un avión y en plena madrugada lo expulsaron de Honduras.
La OEA, Organización de Estados Americanos, con la presidencia de su Asamblea a cargo del canciller argentino, Jorge Taiana, y la presencia de su Secretario General Miguel Insulza en el país centroamericano, buscó intensamente el dialogo pero se encontró con el fanatismo salvaje de los golpistas y la complicidad con ellos de políticos de derecha, altos jerarcas del poder judicial y de la iglesia católica.
Los golpistas y sus secuaces atrasaron 30 años el reloj de América. Es claramente un golpe contra los nuevos tiempos que corren en el continente y en el mundo. Pareciera ser incluso, un golpe contra Barack Obama, como sostienen algunos respetados analistas y dirigentes políticos.
La represión es brutal. La resistencia popular hondureña, ocupa legítimamente las calles de los pueblos y los campesinos llegan hasta Tegucigalpa para defender la democracia y a su legítimo Presidente.
Cristina, la Presidenta de todos los argentinos, está en el medio de la disputa. Con la misma actitud y coraje con que acudió el día que acorralaron a Evo Morales y la democracia boliviana y ella salió a empujar una urgente reunión de UNASUR para salvar a Bolivia del pasado oprobioso de los golpistas del fascismo local. Con esa misma pasión americana, hoy está junto al pueblo de Honduras.
En honor a su coraje y patriotismo latinoamericano, tendrían que ser muchos los argentinos que concurran a esperarla cuando regrese de Honduras.

(La nota continua)