miércoles, 1 de julio de 2009

1º DE JULIO DE 1974: FALLECIMIENTO DEL PRESIDENTE JUAN DOMINGO PERÓN.

Foto más utilizada el día del fallecimiento de Perón.

Hoy, me pareció mucho mejor plasmar la efemérides con un documento de época. Por tal razón transcribiré la editorial del Nº 1 de la "Causa Peronista" del 9 de julio de 1974 que, con una banda de luto, titula la tapa: Murió nuestro Líder... LOS PERONISTAS NOS QUEDAMOS SOLOS.

La Causa Peronista Nº 1, 9 de julio de 1974

A los compañeros, ante el riesgo de destrucción de nuestro movimiento

Soldado llorando ante el paso de la cureña que transporta los restos del General Perón

Perón ha muerto. Aquello que más temimos siempre los peronistas ha sucedido. El sueño que siempre acarició la oligarquía. Por eso nos volcamos a la calle a decirle presente a nuestro Líder muerto, con angustia, con dolor, con rabia. Como todo el pueblo, nos petrificamos en interminables colas, contra la lluvia, el hambre, el sueño, el dolor. Sin saber siquiera si llegaríamos. Obstinadamente nos aferramos a nuestro Líder, no quisimos aceptar su desaparición, que se lo lleven. Y sin embargo estaba muerto. Reconocerlo es tan difícil como aceptar el vacío de conducción que deja. Vacío que hoy nadie puede llenar. Esa es la angustia, la incertidumbre. Nadie mejor que nosotros -los que hemos combatido a la dictadura, los que hemos dejado mucha sangre peronista en el camino-, puede afirmar que ese vacío no lo llena nadie en este momento. Porque falta buen trecho para que, como decía el General Perón, sea la organización la que reemplace al hombre en la conducción de este poderoso movimiento que es el peronismo. Será una tarea larga y difícil, pero indispensable si queremos seguir avanzando en el proceso de liberación nacional y social. Y debemos empezar por reconocer que esa organización aún no la tenemos, que esa es la tarea que no se realizó en el peronismo luego de 30 años de lucha, que sólo hemos dado los primeros pasos en esa dirección. Pasos importantes, por lo que aportamos para hacer posible el regreso de nuestro Líder, triunfo del 11 de marzo [1973], por el grado de representatividad popular que hemos obtenido.

Interior del diario "Noticias" del 2 de julio de 1974

Asumir lo que el pueblo siente y piensa siempre fue nuestra guía orientadora: hoy debemos reconocer en toda su magnitud y dramatismo el vació de conducción que nos deja la muerte de Perón. Conducción que surgió de su liderazgo, de su profunda representatividad popular. Liderazgo que estuvo presente en cada uno de nuestros combates, en nuestra defensa del gobierno popular y en nuestras críticas al gobierno popular. Liderazgo que estuvo presente en la lucha de todo el pueblo cuando hizo sentir su peso abrumador en las urnas el 11 de marzo, en las calles el 25 de mayo [1973 y 2003] y que no fue olvidado en las luchas reivindicativas y antiburocráticas reclamando por derechos que no le aseguraban ni este Pacto Social, ni la Ley de Asociaciones Profesionales, ni la legislación represiva. Y Perón llegó a ser líder de todas las fuerzas nacionales a partir de ser el líder de los trabajadores. Por eso siempre entendimos la lealtad al General Perón como lealtad a los intereses de los trabajadores y el pueblo. Porque la organización que pueda conducir venciendo al tiempo, que dé continuidad y desarrollo al Movimiento Peronista, deberá tener esas características que en buena medida reunía Perón: expresar la conducción de los trabajadores dentro del conjunto del pueblo peronista. Y, más aún, garantizar que el peronismo lidere y agrupe al conjunto de fuerzas que deben componer el Frente de Liberación Nacional.

Homenaje póstumo de su pueblo en los barrios y en las villas.

Lo cierto es que, en estos momentos, la muerte de nuestro líder, deja sin centro de gravedad política a las fuerzas populares; desaparece con Perón el único factor de unidad nacional del presente. Y esta acefalía se siente, más allá de la continuidad institucional del proceso, como un gran desamparo para las masas. Y, ante esta situación, se harán sentir todas las heterogeneidades del peronismo, no ya sólo a nivel de dirigentes, sino, lo que es mucho más importante y peligroso, entre el pueblo mismo. Porque el peronismo está compuesto, objetivamente, por distintos sectores sociales. Y sobre esta situación trabajará el enemigo, la oligarquía, el imperialismo y sus aliados internos del Movimiento, la burocracia vandorista y el lópezreguismo. Por eso nuestra tarea, deberá ser defender la unidad del Movimiento Peronista, la unidad del pueblo, la unidad de los sectores representativos.

Velatorio de Perón en el Congreso Nacional

Y aquí es donde aparecen las tentaciones y los riesgos de confundir el camino. Por un lado, para la izquierda no peronista y para sectores del peronismo automarginados del conjunto del Movimiento, la desaparición de Perón será como la muerte del peronismo, muerte que habrá que apurar para que "surja nítidamente" las luchas de clases sin las "complicaciones" siempre "inexplicables" que incorporó la identidad política de nuestro pueblo. Con la mayor soltura, dejando por supuesto de lado un detalle, lo que sienten los trabajadores, se planteará la organización exclusiva de los mismos y se tirará por la borda al conjunto del Movimiento. Se pretenderá hacer entrar la realidad dentro de un esquema; justo cuando el pueblo peronista se aferra con uñas y dientes a su líder muerto porque es al único al que siente capaz de garantizarle la unidad -y por lo tanto la vigencia- de toda su experiencia revolucionaria. Lo que no se entiende es que esa unidad, con todas las deficiencias que mostró tener -y que hay que superar- sigue siendo el principal motor revolucionario de las masas populares de nuestro país. Y, de perderse, el proceso de liberación nacional y social habrá retrocedido incalculablemente. La angustia que hoy siente nuestro pueblo ante la muerte de su líder, debe ser un mandato para nosotros, así como antes lo fue la lucha por su regreso. Y el mandato es la unidad del Movimiento Peronista y el desarrollo de la organización, que venciendo al tiempo, sea capaz de conducirlo.

Cortejo fúnebre que acompaña los restos mortales de Perón


Otra posible interpretación errónea es la de creer que ya hemos gestado esa organización que requiere el peronismo. Y actuar en consecuencia: con sectarismo ante el pueblo. Actuar pensando sólo en quienes nos reconocen como su expresión política dentro del Movimiento, olvidando a los sectores mayoritarios, los que hoy -ante la muerte del líder- se sienten huérfanos de conducción. Sería otra forma de desconocer la realidad del pueblo, de ese pueblo hoy transido de dolor. Sería una visión, inmediatista. Ocultar la necesidad de un profundo trabajo de organización, adoctrinamiento y unión en las bases para expresar sus intereses reivindicativos y políticos, sus necesidades y sentimientos. Creer, con la misma visión palaciega que siempre hemos criticado, que hay un poder popular que puede surgir de otro lado que no sea la representatividad de la clase trabajadora. Y a esto también nos referimos cuando hablamos de vacío de poder dejado por la muerte del General Perón. Porque el poder que concentró nuestro líder no se gana con herencias soñadas o impuestas sino con muchos años de expresar fielmente los intereses del pueblo.

Otra imagen del velatorio de Perón en el Congreso


En definitiva, se trata siempre de no distanciarse de las masas populares; y partir hoy de que ellas no reconocen sustituto en la conducción es partir de una realidad. Y ese, que ha sido siempre el punto inicial de nuestra política, es hoy la condición indispensable para generar la organización que, como quería el General Perón, garantizase la continuidad y desarrollo del peronismo.

Tapa del periódico "Noticias" del 2 de julio de 1974

Es cierto que hemos sufrido muchos ataques y que todos nuestros esfuerzos estuvieron dirigidos a consolidar nuestras fuerzas, a no perder el terreno duramente ganado. Pero no podemos cometer el error de alimentar una mentalidad sectaria ante el pueblo. La fuerza de nuestras organizaciones, al margen de las condiciones de seguridad que deben desarrollar para enfrentar los ataques enemigos, radica por sobre todo en su representatividad popular. Hacer de ellas cotos cerrados es separarlas del pueblo y esto es la mejor manera de autodestruirlas. Y esa representatividad, que este momento crucial nos exige ampliar al máximo, hay que ganarla cotidianamente, conviviendo con el pueblo, haciendo de sus necesidades las nuestras, expresando sus anhelos y sus angustias. En esto no sólo está en juego la suerte de nuestras organizaciones sino el destino del peronismo y la marcha del proceso de liberación nacional. Se trata, en suma, de que seamos capaces de defender la unidad de las bases del Movimiento ante el enorme vacío que nos deja la muerte de Perón. Capaces de generar la organización que lo conduzca a partir de representatividad popular.

Recuerdo fotográfico de Perón con la fecha de su deceso

LIBRES O MUERTOS PERÓN O MUERTE
JAMÁS ESCLAVOS VIVA LA PATRIA

J U V E N T U D P E R O N I S T A


2 comentarios:

Martín LatinoameriKano dijo...

Como siempre, espectacular Daniel.

Pregunta: la tapa que aparece como "mojada", ¿era así originalmente o el original se mojó o dañó por algo?

daniel chiarenza dijo...

Martín, el que escaneó las tapas tendría un original guardado de aquellos días y se le mojó en aquellos días también. Te explico, el diario Noticias, como todos sabían que lo manejaba Montoneros, se hacía casi en la clandestinidad y vos lo comprabas a la mañana y aunque lo leyeras a la tarde que era cuando venías en el tren o el bondi a tu casa, siempre te dejaba las manos sucias, seguramente por el tipo de tinta berreta que debían usar o la forma de impresión o el papel que no agarraba. Lo cierto que hay hasta una circunstancia que parece simbólica y tal vez no lo sea. El día que murió Perón no, pero los posteriores en que fue el velorio llovió terriblemente. Tal es así que "Crónica" tituló a su diario "Hasta el cielo lloró de tristeza". Es muy probable que se le haya mojado a alguien que estaba haciendo cola para despedir al general en su velorio (cuadras, cuadras y cuadras bajo la lluvia).