jueves, 11 de junio de 2009

11 DE JUNIO DE 1957: PERÓN ACONSEJA LA ABSTENCIÓN O EL VOTO EN BLANCO EN LA ELECCIÓN DE CONVENCIONALES.

Escena de la "Asamblea" constituyente de 1957

Hacia fines de 1956, el gobierno militar que había derrocado al gobierno constitucional de Perón, afrontaba dificultades que se acrecentaban cotidianamente. Existían desinteligencias entre Aramburu y Rojas. Este último consideraba que no era lo suficientemente escuchado por el presidente de facto -quería un baño de sangre mucho peor que el ejecutado- y, en dos oportunidades solicitaría a la armada que aceptara su renuncia.

El almirante Rojas, en actitud triufalista, saludando desde el ARA Gral. Belgrano

El deterioro de la situación económica era inocultable, en perjuicio de los sectores de menores recursos: la depreciación y la disminución de los stocks ganaderos hacía previsible el encarecimiento de la carne (seguramente algunos pseudoganaderos pedirían el lomo a $ 80.- el kg., como se pagaba en el mercado internacional), con su pesada consecuencia en el bolsillo popular.

Alfredo De Ángeli "van a tener que pagar el lomo a $ 80.-"

También era un recuerdo de mejores tiempos el idilio con los partidos políticos. Los embates de la intransigencia radical contra el gobierno -en especial contra la política económica- eran cada vez más violentos. Resultaba evidente la intención de Frondizi de capitalizar el descontento de los peronistas. Se pronunciaba por una central obrera única, un solo sindicato por rama de actividad y el dictado de una amnistía, consignas que intentaban interesar al justicialismo.

Arturo Frondizi

En ese contexto, el gobierno anunció su intención de convocar a una elección de constituyentes, con la finalidad de reformar el texto del pacto fundamental. Aquí haré una digresión que me parece importante aclarar. Tal vez los "constitucionalistas" tradicionales me tomen por loco. El tema es así: a la legítima Constitución de 1949 la derogó un gobierno de facto por un decreto, hecho que administrativamente no tiene ninguna validez, más tratándose de la Madre de todas las Leyes. Pusieron en vigencia la Constitución de 1853 -con las reformas de 1860, 1866 y 1898- ahora, quién es un gobierno impuesto por la fuerza de la sedición (¿qué facultad constitucional tiene?) para poner en vigencia una constitución que ya estaba superada. De ahí en más -más allá de las otras nulidades que mencionaremos luego- no tiene ninguna legitimidad ninguno de los hechos constitucionales posteriores, yo me atrevería a decir que no sirve ni el Pacto de Olivos que prohijó a la constitución de 1994. Por lo tanto lo que correspondería -según mi profano criterio- que éste que es un gobierno legítimo, votado por la inmensa mayoría del pueblo, pusiera en vigencia la única constitución legítima que es la de 1949 y luego sí presentara ante las cámaras el pedido de necesidad de reforma, pero sobre esa Constitución.

Apertura de la convención constituyente de 1957

Ya en abril de 1956, como se dijo "por decreto", se había declarado la vigencia de la constitución de 1853, con sus posteriores reformas, pero con la expresa exclusión de la efectuada en 1949 (otro equívoco más, porque la de 1949 no era una constitución reformada, era una Constitución Nueva, dentro de los parámetros del constitucionalismo social). La cuestión es que este procedimiento no coincidía con la ficción democrática que pretendía mantener Aramburu. Por lo tanto, era necesario dar visos de legalidad a la anulación de la Constitución Justicialista.

Constitución Nacional "Justicialista" de 1949

Por otra parte, la elección serviría de "experimento": el gobierno preocupado por el posible vuelco de los peronistas hacia Frondizi, deseaba conocer la real relación de fuerzas entre los partidos.

Homenaje que se hizo a la Constitución de 1853 el 1º de mayo de 2003

La Junta Consultiva (algunos políticos funcionales a la "Fusiladora") debatió el sistema a utilizarse, como así también las facultades del gobierno de facto para reformar la Constitución. Prevaleció la opinión de los partidos pequeños, que se pronunciaron por el sistema proporcional y adjudicaron al gobierno atribuciones para promover la reforma (¿Quién los había votado para tener semejante facultad, si habían sido puestos a dedo por la dictadura aramburista?). En este último punto coincidió la UCR del Pueblo (Balbín, luego la línea delarruísta, la más gorila). Por el contrario, el radicalismo intransigente abogó por la aplicación de la Ley Sáenz Peña, pro manifestó su terminante oposición a que el gobierno militar reformara la Constitución. Uno de los más duros en esta posición fue el Dr. Oscar Alende.

Primera reunión de la Junta consultiva de la Revolución "Libertadora"

El 12 de abril de 1956, Aramburu dictó un decreto convocando a elecciones de convencionales para el 28 de julio de 1957. Confiaba en el triunfo del radicalismo del pueblo y esperaba poner en un brete a Frondizi, cuya postura era ambigua: se manifestaba contra la reforma, pero su partido participaría en los comicios "cortejando" al peronismo.

Ricardo Balbín, titular de la UCRP

El peronismo ante las elecciones

El anuncio electoral produciría un rápido retorno a la actividad de numerosas figuras del peronismo político. No tardarían en aparecer diversas agrupaciones de signo neo-peronista, que se movían más o menos en forma independiente, habida cuenta de las dificultades de comunicación entre sí y con el jefe en el forzado exilio.

Dr. Oscar Alende, dirigente de la UCRI

El acercamiento propugnado por Frondizi aparecía como una alternativa expectable: algunos lo alentarían por apetencias personales, concibiendo la posibilidad de encabezar un peronismo "legalizado" bajo un eventual gobierno de la UCRI. Otros creerían sinceramente que Frondizi representaba la opción nacional y el único camino que podía transitar un peronismo aún no repuesto de su derrota y con su líder en el exilio. Después de todo ¿no aparecía aquél como el principal antagonista del gobierno?.

Integrantes de la UCRI

Así, hombres como Mercante, Leloir, Saadi y Bramuglia, se mostrarían en esa tesitura. También Arturo Jauretche -y más tarde Scalabrini Ortiz- apoyarían a la UCRI desde las páginas de la revista Qué, órgano dirigido por Rogelio Frigerio, muy allegado a Frondizi. Todos -y también Aramburu- consideraban las elecciones de convencionales como preparatorias de las elecciones generales que habrían de celebrarse en el futuro.

Perón, en el exilio en la República Dominicana. Se observan Roberto Galán e "Isabelita"

Pero Perón descreía de esa eventual convocatoria, y consideraba que era una trampa. Por lo pronto -y como era evidente- el peronismo estaba proscripto y perseguido y se pretendía reformar la Constitución a espaldas del pueblo, desconociendo la reforma sancionada en 1949 por un gobierno de indiscutible legitimidad.

Coronel Domingo Mercante

Tan pronto como se anunció la convocatoria, el líder justicialista dio a conocer una Declaración del Movimiento Peronista, impugnándola: "El gobierno de facto que usurpara el poder en la Argentina, se apresta a cambiar la Constitución de la República, mediante una farsa electoral. Anuncia que convocará a elecciones para una Asamblea Constituyente, pero omite decir que en esos comicios quedará excluida, por decisión tiránica de su voluntad, la fuerza política en que militan las tres cuartas partes del Pueblo argentino. Pretende así, consumar el fraude más vergonzoso de toda la historia política del país [...].

Vicente Leonides Saadi

El Movimiento Peronista [...] declara solemnemente que el Pueblo argentino no reconocerá validez alguna a la pretendida reforma constitucional. El papel que salga de esa Asamblea bastarda y fraudulenta, no será jamás la Constitución de los argentinos".

Dr. Juan Atilio Bramuglia

Ya en carta Cooke, en noviembre de 1956, Perón precisaba su posición -y la del Movimiento- frente a las elecciones: "La posición abstencionista es para nosotros la regla. No sólo no votaremos sino que debemos hacer todo para que no se pueda votar. Se trata de no dar escape a la dictadura. Por ningún lugar y menos por la solución política".

Arturo Jauretche y otro adalides del Pensamiento Nacional

En marzo de 1957, Perón también se dirige a Leloir, uno de los que trabajaban en el acercamiento al frondizismo. El ex presidente, que no lo ignora, le dice: "¿Cómo es posible que haya alguien entre los peronistas que puede surgir para la justicia y la verdad en medio de tanta porquería? Y, ¿cómo es posible que espontáneamente, todo el peronismo como un solo hombre no repudie semejantes formas de infamia? Hay que hacer todo lo necesario para impedir que tales elecciones puedan realizarse [...]. El mantenimiento de una absoluta y cerrada intransigencia, con firme voluntad de vencer, inquebrantable decisión de llevar la lucha adelante, será el único secreto de nuestro éxito final".

Raúl Scalabrini Ortiz

Asimismo, Perón ratifica a Leloir que Cooke -evadido en esos días de la cárcel- es el único autorizado a hablar en su nombre y transmitir sus directivas.

Rogelio Frigerio

No obstante la consigna abstencionista del jefe del Movimiento, la confusión cunde entre los peronistas y circulan directivas apócrifas. Perón reitera a Cooke: "Con referencia a las elecciones de constituyentes, nosotros debemos hacer allí una acto más de resistencia, tratando de que no se realicen o, en su defecto, hacer cualquier cosa para que no sirvan de nada [...]. Hay que decir a la gente que su voto no debe valer, que no voten o busquen la manera de anularlo escribiendo "Asesinos" o lo que se les ocurra...".

John William Cooke, el hombre del Perón de la Resistencia

Con buen tino, Cooke prevee que el gobierno puede amenazar con sanciones a quienes se abstengan, y aconseja a Perón que se ofrezca a los peronistas una triple alternativa: no votar, votar en blanco o anular el voto con la palabra "asesinos" escrita en la boleta. Teme también que Frondizi, a último momento, capitalice el voto en blanco lanzándolo como consigna de su partido, en ausencia de una definición de Perón al respecto. El 11 de junio de 1957, Perón le escribe: "Comparto con usted cuanto me dice sobre el asunto de la abstención, mediante la no concurrencia al comicio, al voto "en blanco" y a la anulación del sufragio". Queda, pues, fijada la postura del líder justicialista.

Perón en el exilio, con el Comando Superior (la máquina de escribir)


Finalmente, se llevan a cabo las elecciones, que revelan el masivo rechazo popular al gobierno de Aramburu: los votos en blanco superan a los de la UCR del Pueblo (2.115.000 a 2.105.000). La UCRI obtiene 1.850.000 sufragios.
Habría que hacer respetar de una vez por todas la decisión de aquellos votos en blanco y repudiar a la Constitución liberal de 1853 y no, para hacerse el revolucionario de pacotilla, todavía recitar el preámbulo.