viernes, 22 de mayo de 2009

22 DE MAYO DE 1810: CABILDO ABIERTO.

Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810


Cabildo Abierto para frenar la Revolución Popular
Baltasar Hidalgo de Cisneros

Joâo VI y Carlota Joaquina

Las concesiones comerciales -que aún dentro del sistema monopólico español- habían sido otorgadas obligadamente por el virrey Cisneros a los británicos en el Río de la Plata, vencían improrrogablemente el 19 de mayo de 1810. Sin que se pueda afirmar una directa causalidad, por lo menos podemos darnos el permiso de sospechar, que los sucesos de 1810 serían la tabla de salvación de los consignatarios ingleses...

Fernando VII

Martín de Álzaga


No son tantos los grupos de opiniones (expresiones que en estos momentos podrían leerse como posicionamientos políticos o sociales concretos) que confluyen en la Revolución.

Juan Larrea

Domingo Matheu

Por un lado, encontramos al partido criollo formado por la inmensa mayoría del pueblo y la casi totalidad de las "milicias"; y por el otro, a los intelectuales orgánicos del carlotismo (de Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII y esposa del rey de Portugal residente en Río de Janeiro), a quienes se sumarán los resabios de los sarracenos alzaguistas -quien fuera alcalde de primer voto, con mucho predicamento después de la segunda invasión inglesa (casi llegó a derribar al virrey interino Liniers)-; estos últimos encontrarían su representación en Incháurregui, Larrea, Matheu y Mariano Moreno.

Mariano Moreno

Martín Rodríguez

La diferencia sustancial entre ambas posiciones fue que los primeros (pueblo criollo más milicianos) buscaron el apoderamiento del gobierno mediante una "pueblada", repetimos: que uniera a los orilleros con los milicianos populares en una marcha sobre la Fortaleza.

Cornelio Saavedra


Juan José Castelli
Los segundos, remisos al levantamiento popular, idearon la forma de contener la potencialidad revolucionaria que los hubiera dejado afuera, mediante una convocatoria a un Cabildo Abierto de la "parte más sana y principal del vecindario".

Manuel Belgrano

Domingo French

Y, en estas últimas circunstancias aludidas, se encabalga a último momento Moreno, tomando con suma desconfianza a la revolución, "quizás porque le sintió demasiado olor a pueblo, pues como doctrinario anteponía las ideas a la realidad, las luces a la multitud: tenía el concepto que 'deprimida la multitud de las luces necesarias no puede dar su verdadero valor a las cosas'".(Rosa, José M.)
Mariano Moreno asistirá al Cabildo Abierto, sin tener una relevante actuación. Votará por la deposición del virrey "debido a la insistencia y majadería de Martín Rodríguez", comentará tiempo más tarde.



En cambio ya surge como la figura en oposición la de Saavedra que en el Cabildo del 22 tiene el sufragio más seguido por la "bancada patriota" a pesar de que su pronunciamiento ocupa el vigésimo noveno término.
Saavedra dijo textualmente: "... que consultando la salud del pueblo, y en atención a las actuales circunstancias, debe subrogarse el mando superior que obtenía el excelentísimo señor virrey en el excelentísimo cabildo de esta capital, ínterin se forma la corporación, o Junta que debe ejercerlo; cuya formación debe ser en el modo y forma que se estime por el excelentísimo cabildo, y no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando". (Acuerdos del extinguido cabildo de Buenos Aires).
Lo de Saavedra huele a grave advertencia, puesto que en su diccionario personal pueblo era sinónimo de cuerpo miliciano armado, allí era donde estaba la fuente de poder de su comandancia. Nada menos que ochenta y seis cabildantes siguen el voto saavedrista, entre quienes se cuentan Castelli, Belgrano, French y otros.

2 comentarios:

MONA dijo...

Menos solemne que los patriotas ejemplares, fue el que pronunció estas palabras, en plena "revolución" de mayo: "Juro a la patria y a mis compañeros que si a les tres de la tarde del día de mañana el virrey no ha renunciado, lo arrojaremos por las ventanas de la fortaleza."
jaja... lo dijo Manuel Belgrano!!!
Saludos
Mona

Eugenio Luis dijo...

Buen análisis, donde se deja en claro que las revoluciones son obra del pueblo y no de una grupo de esclarecidos intelectuales, al estilo Moreno, que hoy siguen teniendo seguidores.

Un abrazo peronista, Eugenio.