martes, 28 de junio de 2016

29 DE JUNIO DE 1788: NACE EL “ESTADISTA” PEDRO FERRÉ.





Brigadier don Pedro Ferré en el Museo Municipal de Bella Vista.

Nació en Corrientes. Único caudillo popular a quien Abad de Santillán reconoció como “estadista”, ya sea como gobernador de Corrientes, como por su profundo conocimiento de las cuestiones nacionales: proteccionismo, federalismo, rentas públicas.
Cursó estudios para conocer la realidad nacional, desde la óptica popular.
En 1824 es elegido gobernador de Corrientes, siendo reelecto en 1827 y vuelve a ejercer el cargo entre 1830 y 1833, regresando como gobernador provisorio en 1839. Legislador en varias oportunidades.
Realiza un gobierno progresista: delinea la fundación del pueblo de Caa-Catí, funda los pueblos de Bella Vista y Empedrado, introduce la imprenta, emite papel moneda, crea el Registro Oficial, funda el Consejo de Educación y crea varias escuelas. Regula a la policía y el servicio de correos, crea la Junta Inspectora de Escuelas, construye edificios públicos, mantiene una política de paz y conciliación con los pueblos originarios del Chaco, funda el pueblo de Mercedes e interviene en la fundación de La Paz (su jurisdicción alcanzaba hasta Entre Ríos). Hombre leído, carpintero de ribera (construye embarcaciones). Levanta una carta geográfica de parte del río de la Plata y de la provincia brasileña de Río Grande.
A pesar de todo, la clase dominante lo silenció y lo relegó al olvido.
Así explica él los motivos de su silenciamiento: “Dos son los partidos que han aparecido en público en Buenos Aires. El primero es de los unitarios… Quieren que el país se constituya, pero al gusto de ellos, es decir, bajo el sistema de unidad y con una constitución a su paladar para que siendo el gran pueblo la capital, estén todos los demás sujetos a él… El otro partido es el de los federales, su autor es Juan Manuel de Rosas… Rosas no quiere, por ahora que los empleados de los pueblos sean porteños, ni se fija en que los gobernadores sean doctores o carniceros, en lo que se empeña es en que sean dependientes suyos, en que no se unan entre sí para que no se les vuelvan respondones, en que las provincias se arruinen cada vez más… mientras llegue el tiempo de darles la ley, que será la de Unidad tan rigurosa cuando sea parecido para que no alcen cabezas jamás… El cuida que no se hable de constitución, ni de congreso y mucho menos de rentas nacionales… Ambos partidos se dirigen a un solo objeto, aunque por distintos caminos: dominar a las provincias, procurar la ruína de éstas y el engrandecimiento de Buenos Aires para que como a único rico, las demás le sirvan de peones y ésta ha sido y es el sentimiento uniforme de todos los porteños…”.
Frente al centralismo porteño, Ferré sostiene que es necesaria “una representación de las provincias y que ésta haga lo posible por la organización general del país, que también se ocupe de arreglar el comercio extranjero y la navegación de los ríos Paraná y Uruguay”. Insiste en “la prohibición absoluta de importar algunos artículos que produce el país, la habilitación de otro u otros puertos más que el de Buenos Aires, que es un derecho incuestionable el que tienen las provincias al tesoro que se recauda de impuestos al comercio extranjero en proporción al consumo y producto de cada una y quedar este tesoro a una sola provincia (Buenos Aires) es sancionar la ruina de las demás”. Aborda las cuestiones centrales que provocan las guerras civiles entre el centralismo porteño (unitario o rosista) y las demás provincias: federalismo, proteccionismo, distribución de las rentas aduaneras.
La claridad para plantear los problemas políticos y económicos no aparece en el atávico caudillo montonero y reaparece, pero centrada en las rentas aduaneras, en las proclamas de Felipe Varela.
Por esta razón, el federal Ferré no sólo difiere con la política rivadaviana sino también con la rosista y levanta ejércitos para combatir a Rosas, aunque para ello se arriesga a aliarse con las fuerzas de Lavalle y las de Paz.
En 1845 publicó su “Memoria del brigadier general Pedro Ferré, octubre de 1821-diciembre 1842”.
Muere en Buenos Aires el 21 de enero de 1867.

lunes, 27 de junio de 2016

28 DE JUNIO DE 1897: NACE EL MILITANTE AGRARISTA PEDRO DE PAOLI.

 
Pedro De Paoli (1897-1986). Maestro, periodista, escritor e historiador.


Descendiente de inmigrantes piamonteses, nació en Casilda, provincia de Santa Fe.

Estudió en Rosario y fue maestro rural. Ejerció el periodismo y la literatura ligados a la temática social. Participó como cronista voluntario del ejército francés en la Gran Guerra. Colabora con el movimiento anarquista en su lucha pedagógica.

Se integró al gremialismo agrario como delegado de la Federación Agraria Argentina (FAA), asociación a la que muchos años después deshonraría un tal Eduardo Buzzi. Gerente de la Asociación de Cooperativas Agrarias. Escribió novelas cortas: “El desalojo”, “El tesoro de todos” y “Chacareros y bueyes”.

Relacionado con su militancia agrarista publicó en 1935 un libro de denuncia “¡Defrauden!”, sobre la quiebra escandalosa de la FAA. En 1943 El Ateneo le edita “Función social de la radiofonía” y, al año siguiente, “Trayectoria del gaucho”, haciendo una valorable observación: “La mayoría de los cultores criollos, y lo mismo los innumerables centros tradicionalistas, se afanan por explicarnos cómo era el sombrero del gaucho, si de paja o de piel de mono, si era copudo o chato, si el ala tenía ocho centímetros o seis; si el chiripá le llegaba a las rodillas o a los tobillos; como era el ‘recao’, etc. Pero rara vez se trata personalidad espiritual del gaucho y de la tragedia que culminó con su exterminio. Por eso suele darse el caso curioso y extraordinario de que en el mismo acto en que se rinde homenaje al gaucho, y hablándose del mismo tópico, se canten loas a quienes decretaron su aniquilamiento”.

De Paoli luego lo profundizaría (1947) en “Los motivos del Martín Fierro en la vida de José Hernández”, refutación a la crítica tradicional oligárquica que desvinculaba las desdichas de Fierro del contexto social y político de su época y de las luchas libradas por el propio Hernández a lo largo de su vida.

Para entonces, De Paoli –integrante del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas- había adherido desde una posición nacionalista popular a la revolución de junio de 1943 y a su derivación histórica, el gobierno de Juan Domingo Perón. Nunca abandonó su militancia peronista, pero nunca ocultó sus críticas al movimiento cuando las hubo. Escribió “Peronistas: ¿moriremos ahorcados?” (1949) y prologado por su amigo José Luis Torres. Alerta sobre la desaceleración del ritmo revolucionario, provocada por el accionar de una burocracia obsecuente y traidora, “tránsfugas y vendepatrias” dice. Y aconseja “Desconfiemos de aquel que se une al vencedor al día siguiente de la victoria. Viene en busca de botín”.

Critica duramente la enseñanza de la historia. “Lo que históricamente como tradicionalmente, se condenaba antes, se sigue condenando ahora”, remarca. Por eso publica “Motivos del revisionismo y antirevisionismo histórico” es decir los aspectos ideológicos escondidos detrás de la falsificación de la historia, o sea la entrega de la patria, su colonización: “Por eso la oligarquía ilustrada que gobernó el país desde la caída de Rosas hasta nuestra revolución del 4 de junio de 1943, tuvo especial interés en dominar totalmente todo cuanto se relacionara con la cultura: las universidades, las escuelas, el periodismo y la literatura. Por eso fabricó próceres caprichosamente y llenó al país con sus estatuas y las calles y plazas con sus nombres. Por eso vilipendió a otras figuras históricas, dignas y patrióticas, las que están proscritas injustamente ante la opinión pública. Por eso procuró y lo consiguió en gran parte, cambiar el alma nacional, borrar cuanto de España y de latinos tenemos, cuanto de espiritual sentimos, cuanto de tradición vivimos. Por eso procuró cambiar nuestro espíritu nacional por otro internacional, y por eso ha procurado apagar la llama católica de nuestra fe, por la nada fría y despiadada de la incredulidad”.

Su obra mejor calificada es “Vida del Brigadier General don Juan Facundo Quiroga, víctima suprema de la impostura” (1952).
Pedro de Paoli murió en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 15 de junio de 1986.


domingo, 26 de junio de 2016

27 DE JUNIO DE 1900: NACIMIENTO DEL HISTORIADOR ROBERTO RAÚL TAMAGNO.



La considerada como la obra cumbre de Roberto Tamagno: "Sarmiento, 
los liberales y el imperialismo inglés", editada por Peña Lillo en 1963.

Nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, estudiante avanzado, se graduó de abogado a los 21 años. En 1919, ya comenzó por el intenso camino de la docencia, inaugurando la Cátedra de Derecho Financiero en la Universidad de Buenos Aires. Escribió varios libros sobre cuestiones jurídicas y además –como se dijo- ejerció la docencia. Pero prevaleció en él la vocación política y se incorporó a FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), el grupo yrigoyenista consecuente conducido por Arturo Jauretche. Más tarde se desempeñó como secretario de Hacienda de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos aires (1946-1949).
Luego fue intendente municipal de Mercedes y director del Museo de esa ciudad. También escribió para la memoria de su pueblo natal “La historia del fusilamiento de José Barrionuevo” la cual figura en el libro “Del viejo Mercedes”, lógicamente del mismo autor, escrito en 1936 y que cuenta interesantes historias del pasado, como la muerte de este santiagueño, querido por los mercedinos. La lápida de José Barrionuevo indica que su fecha de muerte fue el 30 de enero de 1858. Hoy podemos leer un fragmento de dicho capítulo: “[…] Ese día amaneció apacible, tranquilo. Sin embargo, horas después, en la plaza de la Villa ocurriría un hecho dramático.
[…] Hasta desde los Fortines de Areco y Navarro se acercaron a lo que hoy es la Plaza San Martín. Nadie se quería perder de ver la muerte de José Barrionuevo. []
“José Barrionuevo permaneció su último día de vida en el pequeño calabozo de la Cárcel de la Villa, ubicado dentro del Fuerte, emplazado donde hoy se encuentra el Palacio Municipal.
“La cantidad de gente que llegaba, se agolpaba incrédula ante la noticia. Todos ellos alentaban la esperanza de que Barrionuevo no hubiera de morir, porque todos lo estimaban. Tal vez, el indulto llegase a tiempo [].
“El banquillo fue puesto junto a la pared de la cárcel y a su frente formó el piquete policial con las tercerolas listas.
“Justo al toque de las diez apreció engrillado Barrionuevo, alto, cenceño, esbelto. Caminó con dificultad por los grillos, escuchó la nueva y prolija lectura del escribano, agradeció con los ojos los consuelos que el cura le había prodigado y recibió sereno la descarga. Desfilaron las tropas marcialmente y el cuerpo de José Barrionuevo, pingajo sangriento, pendió de la horca durante cuatro horas”.
Publicó varias obras entre las cuales pueden recordarse: “Plan impositivo municipal”; “Breve reseña histórica de las penurias del erario municipal; “Sistema económico de la Constitución vigente y su reforma”, Buenos Aires, 1949. Pero, preferentemente, incursionó en la investigación histórica, tarea en la cual sobresale su trabajo “Sarmiento, los liberales y el imperialismo inglés”, publicado por Editorial Peña Lillo en 1963. El ensayo resulta una contundente crítica de las concepciones sarmientinas, especialmente a la afirmación mayor de esa confusa dialéctica con pretensiones sociológicas: “Civilización o barbarie”. Para la realización de esta obra, Tamagno se sumergió profundamente en las Obras completas de Sarmiento, de manera que su monografía resulta muy fundamentada y apunta especialmente, más que al personaje, a la lucha por quebrar la colonización mental que opera a través de las fórmulas sarmientinas.
Desde las revistas “Qué”, “Mayoría” y la revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, donde en su N° 19 del primer trimestre de 1959 le editaron “Sarmiento y el Brasil”; Roberto Raúl Tamagno bregó incesantemente por desnudar los mitos de la historia mitrista.
Y ello fue realizado con tanta perseverancia y contundencia que el sistema “cultural” operó contra él silenciándolo, al punto de borrarlo, literalmente, de antologías, bibliografías y todo tipo de referencias, colocándolo al margen de la “inteligencia oficial” y por tanto, en la condición de excluido de la historia oficial (mitrista o sarmientina) de los argentinos. Ese silenciamiento duró hasta su muerte, ocurrida el 29 de abril de 1983.


sábado, 25 de junio de 2016

26 DE JUNIO DE 1906: NACE EL DEFENSOR DEL PATRIMONIO NACIONAL JUAN PABLO OLIVER.



Juan Pablo Oliver (1906-1985)

Economista, jurisconsulto e historiador. Nació en Buenos Aires. Se graduó de abogado (1935). Hasta 1943 asesor letrado del Banco Central. Luego de la revolución de junio, secretario de Hacienda de la Municipalidad de Buenos Aires. Entre el 43 y el 44 integró la comisión que elaboró el Informe Rodríguez Conde sobre la acción monopolista de las empresas eléctricas en la ciudad de Buenos Aires y los actos de corrupción conocidos como escándalo de la CADE (Compañía Argentina de Electricidad) durante la década infame. La comisión demostró el accionar fraudulento de la empresa –dependiente de la multinacional SOFINA-, que había sobornado a los concejales radicales y conservadores y a la propia conducción del radicalismo (Marcelo T. de Alvear) con el fin de prorrogar en 1936, con veinte años de anticipación, la concesión de los servicios eléctricos municipales por medio siglo más. Producto de estas coimas es el edificio de la Casa Radical en la calle Tucumán, CABA.
En 1946, Oliver fue candidato a diputado apoyando a Perón, desde la Alianza Libertadora Nacionalista. Como apoderado del Consejo Nacional de Educación, elevó un informe al P.E. por el juicio a la cervecería de los Bemberg, en materia de evasión impositiva.
Luis Alberto Murray dice: “Perón le preguntó a Oliver si correspondía alguna indemnización a los Bemberg si él expropiaba las empresas, las nacionalizaba y las entregaba en custodia al sindicato cervecero […] La pregunta era pertinente porque lo no pagado en concepto de impuesto a la herencia había acrecido tanto, en razón de los intereses durante décadas, que ascendía al valor de las fábricas y servicios complementarios”. Hubo sentencia en 1949-50 y los herederos de Otto Bemberg fueron conminados a pagar a la Nación una suma por los impuestos evadidos que era igual a la que ascendía el capital social y bienes físicos de la empresa. El decreto de Perón fue reforzado por una ley del Congreso Nacional y la Cervecería Quilmes fue administrada por los trabajadores. Producida la autodenominada revolución libertadora fue devuelta a sus antiguos dueños. Aclara Murray “Por supuesto que los Bemberg no pagaron un centavo de la factura que Perón y Oliver les habían pasado para que se pusieran ‘al día’”.
Oliver desarrolló su labor docente como profesor de Historia y de Historia Económica Argentina en diversos colegios y universidades. Miembro del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Publicó importantes artículos de historia económica. De 1942 es el trabajo introductorio a “Defensa y pérdida de nuestra independencia económica” de don “Pepe” Rosa. Aboga por la intervención del Estado en la economía y por la búsqueda del “exacto conocimiento histórico”, pues “el hecho real es que historia falsa y teorías abstractas constituyen el Ángel Tutelar de la política argentina”. Publicó estudios de su especialidad en el diario nacionalista “Tribuna”.
El revisionismo rosista de Oliver se deslinda del de otros colegas más cercanos al peronismo. Hace una insólita defensa de Mitre y su actuación durante la guerra del Paraguay, motivada por la prevención del autor ante el avance de un nuevo y pujante revisionismo de izquierda, apoyado en los movimientos sociales y combativos florecientes en la época. Le responderán Faustino Tejedor desde la izquierda nacional y Fermín Chávez, Ortega Peña y Luis Duhalde desde el propio peronismo.
Su última actuación pública es en 1975, donde como asesor de la secretaría técnica de la presidencia, se expide contra la compra de la Ítalo.
Juan Pablo Oliver era el hijo del historiador y periodista Manuel María Oliver y hermano de la escritora María Rosa Oliver, falleció en Buenos Aires el 1° de marzo de 1985. Tuvo sus errores de concepción tal vez aferrados a lo que llamamos nacionalismo de derecha, pero su defensa del patrimonio nacional fue insobornable, ejercida desde la investigación histórica (aunque cuestionable), pero sobre todo desde la gestión de gobierno, que lo hacen un excluido de la historia oficial.