sábado, 6 de febrero de 2016

7 DE FEBRERO DE 1976: FALLECE EL ARTISTA PLÁSTICO MEDARDO PANTOJA.

Medardo Pantoja, nació en Tilcara, Jujuy. Reconocido pintor de la cultura local, estudió Arte  junto a compañeros 
como Antonio Berni y Lino Enea Spilimbergo.

Nació el 8 de junio de 1906 en Tilcara, Patrimonio de la Humanidad, provincia de Jujuy. De haber nacido en la Europa renacentista o en el México de los muralistas, hubiera figurado exitosamente en la historia del arte. Allí, en el noroeste, nutrió su paleta de ocres y se bañó en la tierra de los siete colores. Sus figuras planas y de ceñido volumen son ecos luminosos de tilcareña terracota.
Partió de la nada y construyó su carrera. Humildes orígenes forjaron su pincel y su carácter. Su hablar pausado y sereno fue vocero de cholas calladas.
Tuvo la misma suerte de todos los excluidos de los reductos oficiales que digitan y manipulan la cultura que no lo homenajearon, y con el tiempo, ni siquiera lo recordaron.
Buscó en Rosario, provincia de Santa Fe, en la Academia de Fernando Gaspary, técnicas para su arte viril e instintivo. Quiere perfeccionarse e ingresa al espacio de artistas y estudiantes de Bellas Artes, organizada por Antonio Berni con la denominación de Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos, quien traía de Europa la ruptura surrealista. Baja a la gran ciudad de Buenos Aires y se nutre en el Instituto Argentino de Artes Gráficas que dirige el maestro Lino Enea Spilimbergo, su gran amigo. Ambos maestros de vida le aconsejan que se vuelva, que se abrigue con sus raíces, en el dolor de los desheredados, eternas “astillas de tierra que vuelven hacia la oscura raíz mineral” (Jaime Dávalos).
En 1941 es medalla de oro en el Salón Rosario. En 1944, premio estímulo en el XXXIV Salón Nacional de Bellas Artes. En 1948, Premio Bolsa de Comercio en el Salón Santa Fe. En 1950, Primer Premio en XI Salón de Artes de Tucumán. En 1957, Primer Premio del Salón José Antonio Ferry en San Salvador de Jujuy. En 1958, Primer Premio en el Primer Salón del NOA.
Ejerció como maestro especial de dibujo en escuelas de Tilcara y de San Salvador de Jujuy. Invitado por Spilimbergo trabajo varios años como profesor de dibujo y pintura en el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional de San Miguel de Tucumán, donde tomó contacto con maestros de la plástica. Y, luego, Director y organizador del Taller libre de dibujo y pintura, convertido en Escuela provincial de Artes Plásticas en la ciudad capital de Jujuy, hasta su jubilación. Formó parte del consejo editorial de la revista Tarja.
Sus obras figuran en colecciones privadas en Argentina, Chile, Estados Unidos, Europa, destacándose en nuestro país la de Carlos Pedro Blaquier (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Además, hay obras suyas en el museo Joaquín V. González de La Rioja, en el Rosa Galisteo de Santa Fe y en el de Artes Plásticas de Tucumán. También en el ministerio de gobierno, en el Consejo General de Educación, en el Instituto Provincial de Arte y Cultura y en la Asociación Amigos de Tilcara.
Presidente del Club Terry, y co-director de teatro en la obra de Álvaro Yunque sobre el General San Martín.
Suyas son sus obras con regionalismos que equiparan y se complementan con las vanguardias europeas, compitiendo o superándolas, heredero de los muralistas mexicanos David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, del ecuatoriano Osvaldo Guayasamín y del brasileño Cándido Portinari; contemporáneo del grupo Espartaco. De haber nacido en alguno de los países centrales, su destino era la gloria. Pero le tocó en Tilcara, mestiza, expoliada cobriza, milagrosalista y postergada.
Sus altos años los pasó en compañía de su esposa Luisa. No tuvo hijos propios, pero compartió la crianza de los hijos de su esposa. Falleció, en San Salvador de Jujuy, en la fecha indicada, a las 21:15, rodeado del afecto de los suyos y siendo un icono en su pueblo. Está enterrado en Tilcara. Su vida fue parcialmente representada en un documental de Jorge Prelorán.

El presente artículo está tomado casi textualmente de una entrada en el libro “Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos”, Volumen III, de Norberto Galasso, pero la biografía específica pertenece a Gustavo Palma.


viernes, 5 de febrero de 2016

6 DE FEBRERO DE 1830: NACE EL PROFESOR MIGUEL NAVARRO VIOLA.

El profesor, periodista, escritor, político, magistrado y jurisconsulto Miguel Navarro Viola.

Es uno de los nombres que la historia oficial ha marginado deliberadamente de la memoria argentina. Profesor universitario, periodista, escritor, político, magistrado y jurisconsulto, nacido “en Buenos Aires, Sudamérica” como él gustaba decir.
Su padre murió joven y fue tutelado por Vicente López y Planes. A los 14 años nació su primera producción literaria: “Ocios juveniles. En  1847 funda para la UBA “Maese Palmeta”, periódico satírico y burlesco.
Doctorado en Leyes a los 18 años. En la última época de Rosas redacta, junto a José Antonio Wilde, el “Mosaico Literario”. Al producirse el Pronunciamiento de Urquiza, publica en la “Gaceta Mercantil” artículos que titula “Sueño. Leyenda fantástica”, fustiga con ironía a los seguidores del entrerriano y a su condiscípulo Seguí, versátil exrosista y ahora fanático urquicista. Después de Caseros publica el periódico “El Padre Castañeta”, pero, por el golpe secesionista en Buenos Aires el 11 de septiembre, se refugia en Montevideo. Años de rebeldía, persecuciones y continuos exilios. Al regresar a Buenos Aires es designado Juez del Crimen en Dolores y publica la revista: “El Plata Científico y Literario. Dos años después es electo diputado provincial. Se opone al juicio legislativo y a la confiscación de los bienes de Rosas, sus enemigos lo llaman “mazorquero”. Dirá un memorable discurso en la legislatura: “A cada rato traemos el ejemplo de Inglaterra y Estados Unidos, pero sepamos ajustarnos a nuestra circunstancia… No olvidemos que somos hijos de españoles, y que moralmente hablando, somos antípoda de esas naciones”.
Militante del partido “chupandino” de Nicolás Calvo, debe emigrar de Buenos aires porque se lo considera conspirador contra el gobierno. Se traslada a Paraná –capital de la Confederación- reinicia su prédica contra la política secesionista de Mitre y Valentín Alsina. En 1863, junto a un compañero de Paraná –Vicente Quesada- comienza a publicar la “Revista de Buenos Aires”. En 1865, indignado por la masacre de Paysandú, antecedente del genocidio paraguayo, forma la comisión que organiza en Buenos aires las exequias por los muertos del sitio. Se conoce su obra de denuncia “Atrás del Imperio”… “a la imperecedera memoria del general Leandro Gómez”. Fundamenta su posición antibelicista, junto a Guido y Spano, en el periódico “La América”, dando a publicidad el secreto tratado de la Triple Alianza.
Va a la cárcel mitrista con Guido y Spano, Juan Soto, Plaza Montero, Epifanio Martínez y Aurelio Palacios. Exiliado en Uruguay, vuelve a la ciudad al fin de la presidencia de Mitre y publica “El despotismo del estado de sitio de la República Argentina en 1866 y 1867” Encabeza un homenaje al poeta portorriqueño Eugenio María de Hostos y funda una agrupación en pro de la independencia cubana. Se destaca por su brega permanente  por la unidad latinoamericana. Censura las aventuras colonialistas europeas en México y Perú y destaca la personalidad de Bolívar, diciendo “valía el solo por toda una nación”. Mantiene correspondencia con Ricardo Palma, Gregorio Beeche y José Torres Caicedo. Escribe a Benjamín Victorica: “Ya llegará el tiempo en que la ciudadanía de argentinos nos vendrá chica y aspiremos, con razón, a ser americanos. Americanos de un continente unido por la fe, la cultura, el progreso y un mismo sentimiento de patria. Lo que urge ahora es acabar con los amores aldeanos, con las rencillas de poblado y asomarnos a la grandeza que nos aguarda”. En 1873, militando en el autonomismo alsinista es elegido senador por la provincia de Buenos Aires. Entre 1878 y 1880 edita los 36 tomos de la “Biblioteca Popular de Buenos Aires”. En 1882, como diputado, se opuso a las reformas liberales del gobierno de Roca. Católico militante, fundó el diario “La Unión”, junto a Pedro Goyena. Abogó por reformas sociales para los trabajadores, publico el folleto “El descanso del domingo”. Cuando muere Alberdi hace su defensa en la C. de Diputados: “Esta Cámara está en el deber de inclinarse ante la memoria de tan ilustre prócer, que no sólo ha merecido el aplauso de la América y de Europa, sino el premio reservado a pocos: el vilipendio de los pequeños”. Murió en Buenos Aires el 10 de junio de 1890.




miércoles, 3 de febrero de 2016

4 DE FEBRERO DE 1852: FUSILAMIENTO DEL ARTILLERO NACIONAL MARTINIANO CHILAVERT.

Martiniano Chilavert, un coronel representativo 
de la conciencia nacional humillada.

Nace en Buenos Aires en 1801 “en el año ’12 ingresa en calidad de cadete, al Cuerpo de Granaderos que funda San Martín”. Había llegado con su padre español, de ideas liberales, Francisco Chilavert en la misma fragata que transportó a San Martín. Martiniano se gradúa como subteniente de Granaderos a Caballo en 1817. Estudia, y se gradúa de ingeniero, siendo ayudante de la cátedra de matemática del profesor Senillosa.
Se establece con su hermano en Entre Ríos y participan de la vida política de esa provincia. Martiniano y Urquiza, desde entonces, están en bandos opuestos. La rivalidad se acrecienta por la disputa de una dama. “Cuando en 1830 Martiniano, ya graduado coronel y con el prestigio de la batalla de Ituzaingó en sus galones, regresa a Entre Ríos acompañando a Lavalle, los cinco años transcurridos no fueron óbice para que los dos rivales derivaran en una causa criminal un violento incidente”.
Ante el bloqueo francés (1838) Chilavert –como unitario- comienza a dudar de si la posición tomada (apoyo a los franceses) es la correcta para la patria.
Chilavert no era político, pero demostró tener sentimientos nacionales. En carta a Lavalle le expresa: “no puedo leer sin indignación la ultrajante propuesta de marchar unidos con los extranjeros a hostilizar nuestra querida patria […].
Después de la Vuelta de Obligado abandona las fuerzas unitarias.
Caseros lo encuentra peleando en las fuerzas nacionales contra los financiados por el Imperio de Brasil.
A las 9 de la mañana Rosas dio a Chilavert la alternativa de empezar la lucha: “Sea usted el primero en romper el fuego contra los imperiales que están a su frente”… “los cañones de Chilavert mantuvieron el fuego mientras tuvo proyectiles”.
“El jefe de la artillería de Rosas, no quiso salvarse. […] cuando ya no le quedaron balas, hizo cargar con piedras sus cañones. Luego recostado displicentemente sobre uno de ellos, pitando un cigarrillo, esperó que vinieran a tomarlo. No se rindió lo hicieron prisionero”. Cuando un oficial enemigo le toma las riendas del caballo, Chilavert le dice: “Si me toca, señor oficial, le levanto la tapa de los sesos”, mientras lo apuntaba con su pistola. “Lo que buscó es un oficial superior a quien entregar mis armas”. “¡Aquí estoy!” dijo el coronel Virasoro. Fue llevado a Palermo ante Urquiza que pidió verlo. Urquiza despacha a Chilavert con dos secas palabras: “Vaya nomás” Y ordena inmediatamente… que lo fusilen por la espalda, el castigo de los traidores… Cuando un oficial se le aproximó para tratar de ponerlo de espaldas, cuenta Saldías que “de un bofetón fue a dar a tres varas de distancia…” “Tirad, tirad aquí, al pecho”. En el insensato intento de reducirlo fue ultimado a bayoneta, sable y culatazos. Pero no lograron fusilarlo por la espalda.
Salvador Ferla califica la actitud de los protagonistas: “En una oportunidad la conciencia nacional fue formalmente fusilada, aunque las ideas no se matan”.
El federal que se había aliado al extranjero para derrocar a Rosas, y el unitario que se había ofrecido a Rosas para enfrentar al extranjero configuraban una significativa antítesis. Uno de los dos había traicionado a la patria. Al no sentirse muy seguro Urquiza enloqueció de ira y mandó a infligir a su oponente la muerte que acaso le correspondía a él. Mandó a fusilar a la conciencia nacional… el cadáver de Chilavert permaneció varias semanas tirado en la calle sin que nadie se atreviera a levantarlo… Lo grave es que la conciencia nacional fusilada haya permanecido en el suelo, sin que nadie se atreviera a levantarla por mucho tiempo.
Chilavert, tomó por la posición nacional correcta cuando estuvieron en juego los destinos de la patria. Dejó de lado la fama y un futuro promisorio lleno de calles y monumentos. Posiciones antinacionales iban a encumbrar a los triunfadores, pasando a ser nuestro héroe –al decir irónicamente por el maestro Galasso- un “maldito” en la historia argentina, mientras los aliados a una potencia extranjera pasaron a ser prohombres que les sobran monumentos.


martes, 2 de febrero de 2016

3 DE FEBRERO DE 1858: NACE EL FAMOSO PAYADOR GABINO EZEIZA.

El payador Gabino Ezeiza.

Gabino Ezeiza, afroporteño nacido en San Telmo (que inicialmente fue un barrio de esclavos). Su maestro, el que lo introdujo en la payada, fue el también afroporteño Pancho Luna. Ezeiza fue uno de los más famosos payadores, tanto en nuestra tierra como en Uruguay.
A partir de 1880, junto a los conocidos payadores camperos, que continuaban existiendo y eran muchos, aparece una novedad: los payadores urbanos. El más afamado será Gabino. Estos cantores, formados en la ciudad, no se diferencian en la temática de los camperos, pero sí en los lugares de actuación. Su repertorio sigue ligado a la tradición gaucha y no sólo se hacen oír en las pulperías y las fiestas del campo, sino también en el teatro-circo y en los teatros propiamente dichos, en los bodegones y en las confiterías de los pueblos.  
Los contrapuntos de Gabino se hicieron famosos y se recuerda especialmente el sostenido el 23 de julio de 1884 en el Teatro Artigas de Montevideo con el cantor oriental Juan de Nava y presenciado por un gran auditorio. En tal encuentro Ezeiza improvisó la que sería la popular canción Heroico Paysandú, con la cual derrotó a Nava, convirtiéndose en uno de los payadores más importantes de la historia. El día 23 de julio ha sido declarado "Día del Payador" en la Argentina en honor a ese histórico contrapunto.
Pero el año emblemático es 1890, pues es el que da comienzo a la “época de oro” de la payada, que se extiende hasta 1915, cuando muere Betinotti y esa brillante generación de payadores se silencia.
No es casual este apogeo de las artes populares entre el fin y el comienzo de los siglos XIX y XX, expresión indudable de los movimientos populares y los cambios políticos que se sucederían en nuestro país. En 1890, luego de la frustrada revolución del Parque, renuncia el presidente Juárez Celman; en 1891 se funda la Unión Cívica Radical y finalmente en 1916 llega a la presidencia Hipólito Yrigoyen, consagrado por las urnas según la flamante Ley Sáenz Peña de voto universal.
Las actuaciones de los payadoGabino Ezeiza, afroporteño nacido en San Telmo (que inicialmente fue un barrio de esclavos). Su maestro, el que lo introdujo en la payada, fue el también afroporteño Pancho Luna. Ezeiza fue uno de los más famosos payadores, tanto en nuestra tierra como en Uruguay.
A partir de 1880, junto a los conocidos payadores camperos, que continuaban existiendo y eran muchos, aparece una novedad: los payadores urbanos. El más afamado será Gabino. Estos cantores, formados en la ciudad, no se diferencian en la temática de los camperos, pero sí en los lugares de actuación. Su repertorio sigue ligado a la tradición gaucha y no sólo se hacen oír en las pulperías y las fiestas del campo, sino también en el teatro-circo y en los teatros propiamente dichos, en los bodegones y en las confiterías de los pueblos.  
Los contrapuntos de Gabino se hicieron famosos y se recuerda especialmente el sostenido el 23 de julio de 1884 en el Teatro Artigas de Montevideo con el cantor oriental Juan de Nava y presenciado por un gran auditorio. En tal encuentro Ezeiza improvisó la que sería la popular canción Heroico Paysandú, con la cual derrotó a Nava, convirtiéndose en uno de los payadores más importantes de la historia. El día 23 de julio ha sido declarado "Día del Payador" en la Argentina en honor a ese histórico contrapunto.
Pero el año emblemático es 1890, pues es el que da comienzo a la “época de oro” de la payada, que se extiende hasta 1915, cuando muere Betinotti y esa brillante generación de payadores se silencia.
No es casual este apogeo de las artes populares entre el fin y el comienzo de los siglos XIX y XX, expresión indudable de los movimientos populares y los cambios políticos que se sucederían en nuestro país. En 1890, luego de la frustrada revolución del Parque, renuncia el presidente Juárez Celman; en 1891 se funda la Unión Cívica Radical y finalmente en 1916 llega a la presidencia Hipólito Yrigoyen, consagrado por las urnas según la flamante Ley Sáenz Peña de voto universal.
Las actuaciones de los payadores se multiplican con gran repercusión popular: los encuentros, los torneos (que duran varias noches, con un público enfervorizado que apoya a uno u otro payador), las presentaciones individuales (donde los artistas improvisan los temas que pide el público), el “fin de fiesta” en los dramas criollos, con los payadores como broche de oro de la función teatral.
Raúl Castagnino en El circo criollo recuerda a muchos protagonistas: “El Buenos Aires finisecular fue testigo, en los picaderos circenses, de algunas payadas que hicieron época entre Gabino Ezeiza, Nemesio Trejo, Pablo Vázquez, Pachequito, Casimiro, Pajarito, Giovanelli, Ambrosio Ríos, Pedro Ponce de León, César Hidalgo, Juan y Arturo de Nava, Ramón Vieytes, Avelino Sarmiento, Luis García, Prieto, José Betinotti, etc. En  1889 el circo acoge a la primera payadora, Aída Reina, discípula de Gabino Ezeiza”.
La actividad de los payadores se extiende: algunos son autores de teatro como Gabino o Nemesio Trejo.
1890 señala la fecha en que la generación de Ezeiza está en el apogeo de su fama. A Gabino Ezeiza se lo apodaba “el Santos Vega negro”, porque fue insuperable en cuanto a la rapidez y facilidad con que improvisaba. Hay muchas anécdotas sobre la forma en que cautivaba a su público. Se dice que en un teatro de Dolores, donde le propusieron pasar proyecciones luminosas para que improvisara sobre las imágenes. Frente a las vistas que abarcaban temas diversos como anatomía, zoología, geografía o agricultura, Gabino improvisó con tanta velocidad y brillo que dejó pasmado al auditorio.
En una célebre payada con Pablo Vázquez, él mismo señaló con humor su facilidad para el repentismo: “La desigualdad existe / bien se puede calcular, / que yo improviso ligero / y usted se pone a pensar”.
Pocos meses antes de morir – el 12 de octubre de 1916, cuando asumió la presidencia Yrigoyen-, en el Centenario de la Independencia Argentina en julio de 1916, Gabino se toma su última fotografía, en Justiniano Posse, Córdoba, en compañía de doña Juana Paredes de Quinteros, también centenaria, junto a su hijo Salvador Quinteros, primer agricultor criollo del sudeste de Córdoba.



Ignacio Copani - El niño Mauricio - 2014

lunes, 1 de febrero de 2016

2 DE FEBRERO DE 2015: LA DENUNCIA DEL FISCAL NISMAN CONTRA LA PRESIDENTA Y EL CANCILLER ES DESESTIMADA JUDICIALMENTE.

El fiscal Nisman pedía investigar por encubrimiento del atentado de la Amia 
a la presidenta, al canciller Timerman, funcionarios y dirigentes kirchneristas.

Con el fin de la feria judicial en Comodoro Py, la insólita denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman se convirtió en problemática. Al mediodía, el juez federal Ariel Lijo se sacó la causa de encima mandándola a sorteo. El expediente recayó en el juzgado de Daniel Rafecas y que, al estar subrogado por Sebastián Ramos, éste se supone que también la rechazará. Su intención es devolvérsela a Lijo. Entonces, la competencia será decidida por la Cámara Federal. La denuncia, sobre la cual el juez Rodolfo Canicoba Corral había dicho que tiene “escaso o nulo valor probatorio”, ya pasó por una cantidad inusual de magistrados: Servini de Cubría sostuvo que no debía tratarse en feria y que “faltaban” las pruebas; Lijo tampoco habilitó la feria y afirmó que Servini tuvo razón al no tratarla; Canicoba –aún en vida de Nisman– la devaluó totalmente y remachó diciendo que el fiscal intentó dársela al juez que quería y no mandándola a sorteo como correspondía, una conducta que la Justicia denomina fórum shopping. Rafecas tampoco la aceptó. Es que se traduce la convicción compartida en Tribunales sobre la falta de sustento jurídico del escrito, como ya señalaron buena parte de los principales penalistas del país, incluidos Raúl Zaffaroni, León Arslanián o Julio Mayer. Los magistrados ni siquiera quieren pensar en la posibilidad de tener que decidir sobre una posible “inexistencia de delito” y las presiones que sufrirían.
Lijo decidió cuando lo había prometido: tras la feria judicial. En apenas unas horas rechazó tomar bajo su competencia la denuncia de Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman, el diputado nacional Andrés Larroque, los dirigentes Luis D’Elía y Fernando Esteche y un par de presuntos espías, que la SIDE ya aseguró que no pertenecían a ese organismo.
El expediente ya traía dos rebotes. El primero, de Servini de Cubría, que consideró que no había ningún motivo para tratarlo en feria. El sorpresivo viaje de Nisman, que interrumpió abruptamente sus vacaciones, perdió razón de ser: Servini no vio urgencia ni envergadura para tratar la denuncia y, para colmo, le dijo al fiscal que no había presentado pruebas. Es decir, que hablaba de escuchas telefónicas y documentación que no aportó.
El dramático episodio de la muerte del fiscal hizo que Lijo abandonara sus vacaciones y volviera urgente para ver si trataba la denuncia que, aparentemente, era el marco de la muerte. El magistrado preservó los materiales recolectados por el fiscal y, de inmediato, postergó el tratamiento del expediente para febrero. Ese fue el segundo traspié. Fue un gesto fuerte: la denuncia tenía sólo valor mediático, pero Lijo tampoco le vio ninguna seriedad para tratarla en feria. En el escrito en el que envió la causa a sorteo, ratificó que no había razones para tratar la denuncia en feria y que Nisman omitió entregar las evidencias que respaldaran lo que sostenía. Además, Lijo elogió la decisión de Servini de no tratar en enero lo presentado por el fiscal.  
Antes y después de la muerte de Nisman, la denuncia se desmoronaba. Su eje principal –que el canciller Héctor Timerman había hecho gestiones para levantar las capturas con alertas rojas de los sospechosos iraníes– fue desmentido en forma contundente por el exsecretario general de Interpol Ronald Noble. El supuesto canje que se buscaba de petróleo por granos, según la denuncia del fiscal, hizo agua ante el hecho de que en la Argentina no hay refinerías para un petróleo alto en azufre como el iraní, es decir, nunca se compró una gota de ese petróleo. La pista de “los fachos locales” a la que hizo referencia Nisman nunca existió ni se presentó en la causa. Las escuchas resultaron poco más que charlas de café entre personas que no integraban ni uno ni otro gobierno. No hay ningún vínculo probado con la presidenta ni con el canciller ni con el diputado Andrés Larroque. La Secretaría de Inteligencia negó que los dos supuestos agentes mencionados por Nisman revistaran en la SI y el fiscal no aportó ninguna evidencia para sostener su afirmación.
Con Nisman en vida, Canicoba Corral –el juez de la causa AMIA– fue durísimo: “Esta denuncia se basa en informes de inteligencia. Por lo que se ve, no tiene valor probatorio. El fiscal dice que estuvo investigando esto durante cuatro años y lo hizo sin informarle a ningún juez: es muy grave. Tengo que estudiar si no hubo una desviación de su tarea como fiscal”.


domingo, 31 de enero de 2016

1 DE FEBRERO DE 1978: ES ASESINADO EL COMPROMETIDO CANTOR FOLCLÓRICO JORGE CAFRUNE.

El cantor, de 40 años, sufrió el accidente que le ocasionó la muerte en la ruta 27, a la altura de Benavídez, al ser embestido por una camioneta conducida por Héctor Emilio Díaz, de 19 años.

En la madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para depositar un cofre con tierra de Boulogne Sur Mer en homenaje al general José de San Martín, el folclorista Jorge Cafrune fue atropellado por una camioneta. Fueron demasiadas las horas en que quedó tirado en la ruta con las costillas incrustadas en los pulmones, y al día siguiente falleció. La camioneta y su conductor permanecen en el anonimato: sólo se supo un nombre –Héctor- susurrado por los vecinos de Benavídez.
Por entonces, la hija mayor del mítico creador de Zamba de mi esperanza, Yamila, tenía 12 años. Ella, a los 18, decidió ser abogada. “Siempre sostuve la idea de que es posible hacer justicia hablando con la verdad, pero desde que pasó lo de mi papi supe lo que es empezar por casa”. “Hasta el ‘83 fue imposible averiguar nada. Ese año empecé la facultad, y con mi madre y mis hermanas intentamos por todos los medios encontrar algún otro dato. Pero la investigación llegó a un punto muerto”.
Yamila asegura que hay muchas conjeturas posibles. “Que detrás del accidente estuvo Gendarmería, o la Triple A. Es sabido que López Rega dijo que Cafrune era más peligroso con una guitarra que un ejército con armas. Es sabido que sus discos estaban prohibidos: en Radio Nacional de Córdoba guardan un disco que tiene los temas que no podían pasarse tachados con birome en la tapa y rayados con un clavo adentro. Entre ellos estaba Zamba de mi esperanza. ¿Sabés cuál era la palabra prohibida? Era la palabra esperanza”.
Hay datos que involucran a otras personas que su hija prefirió “no retener en la memoria”. Graciela Geuna, sobreviviente del campo clandestino de concentración La Perla, declaró que escuchó cómo el por entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva dispuso allí, en el CCD, la muerte del folclorista, luego de que éste cantara en Cosquín Luna cautiva, una zamba “no autorizada”. “Esto no deja de ser una conjetura, algo que alguien dice que escuchó”, apunta cautamente Yamila. “Nosotros preferimos creer que fue un accidente. Llegó un punto en que priorizamos nuestra salud mental. La decisión de la familia es llegar hasta acá”.
En 1992, Yamila comenzó su carrera como cantante profesional. “Yo estaba recién recibida de abogada, trabajaba en el registro civil, y mi vida parecía encaminada por ahí. Fui a Cosquín por un homenaje a mi papá, y pedí que me dejaran cantar en un escenario callejero. Sucedió que entre el público estaba Julio Márbiz, y él me invitó a que el día siguiente hiciera un tema en el escenario mayor. Así empezó todo”. Hoy Yamila no es sólo la hija de: supo ganarse un lugar propio en el folclore local, con un repertorio que lentamente se aparta de lo más tradicional. Actualmente prepara un nuevo disco –ha editado cinco, en uno de los cuales canta, sobregrabada, junto a su padre- y condujo el programa de radio Nuestra herencia.
– ¿Pesa o es un orgullo para una folclorista el apellido Cafrune?-, le pregunta un periodista.
– Es un honor. No es una carga, como mucha gente cree, pero sí una responsabilidad enorme. En el aspecto musical, porque la gente cree que una nació artista por ser la hija de Cafrune, y entonces siempre está el miedo de que piensen “cómo teniendo el padre que tiene no sabe lo que es una milonga...” O hasta en la forma de vestir: la gente espera verte de una determinada manera sobre el escenario, y por ahí no aceptaría que yo me aparezca de minifalda. La forma es una tontería, pero es importante lo que significa esta demanda: que hay una forma de llevar la vida que uno ha heredado, y que tiene que respetar. No como obligación, pero sí como algo de lo que uno elige hacerse cargo.
- ¿Qué cosas, además de la música, le legó su padre?, repregunta el reportero.
– Me legó una vida honorable a imitar y un nombre digno a llevar. Como me dijo una vez (Horacio) Guarany, yo nunca voy a tener que bajar la vista cuando hable de mi viejo. He recorrido todo el país y en todos los caminos encuentro los mejores recuerdos de la gente hacia mi padre.


Policía sirve y protege #RevolucionDeLaAlegría

jueves, 28 de enero de 2016

29 DE ENERO DE 2014: EN CUBA LA CELAC SE DECLARA “ALARMADA” POR LOS ATAQUES DE FONDOS ESPECULATIVOS CONTRA EL GOBIERNO ARGENTINO.

IIª Cumbre de la CELAC, La Habana, Cuba – 28 y 29 de enero de 2014.

Pasaron apenas dos años ¡Qué vergüenza el hoy! (se concluye desde 2016). El gobierno kirchnerista tuvo el pulgar alzado en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). La cancillería celebró al documento final firmado por los 33 países que respalda la propuesta argentina de buscar “una mayor estabilidad y predictibilidad del sistema financiero internacional, la reducción de la dependencia excesiva de las agencias calificadoras de riesgo y que se permitan los flujos de pagos a los acreedores cooperativos según lo acordado, desarrollando instrumentos que posibiliten acuerdos razonables y definitivos entre acreedores y deudores soberanos”. También, se pidió una “regulación más estricta y efectiva de las entidades financieras” y la “adopción de medidas para lograr mejores prácticas internacionales en flujos financieros”. Sólo esto –estando pendiente la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre el reclamo de los fondos buitre-  constituye un mensaje político de apoyo de toda la región. El gobierno argentino señaló que el pronunciamiento iba en la misma dirección que la mención que habían hecho las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff a los “movimientos especulativos” que están operando sobre los países emergentes.
Funcionarios de la reducida delegación nacional que quedó en La Habana, luego de que la presidenta volviera al país, recordaron que, más allá de la coyuntura que enfrenta la Argentina en la Justicia yanqui, la condena a la especulación financiera es un tema que Cristina menciona en todos los foros internacionales.
Otros temas, impulsados por la Argentina, quedaron expresados entre los 83 puntos de la declaración de La Habana. Uno de ellos es el respaldo a la Argentina en su disputa por la soberanía de las islas Malvinas, con énfasis “en que dicha disputa se resuelva por la vía pacífica y de la negociación”, aconseja el punto 50.
La cancillería destacó la declaración de la región como zona de paz, lo que nos compromete a resolver las divergencias desterrando el uso de la fuerza, promoviendo el desarme nuclear y el respeto del derecho de los Estados a elegir su sistema político, económico y social, y la decisión de avanzar en una agenda regional que respete los principios de cooperación Sur-Sur, herramienta para lograr el desarrollo conjunto, inclusivo y autónomo.
Se reiteró el “enérgico rechazo de la región al bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba, al igual que cualquier otra medida coercitiva unilateral que afecte a un país de la región”. El Estado anfitrión fue respaldado al condenarse la inclusión de Cuba en una lista del Departamento de Estado de los EE.UU. de países que promueven el terrorismo internacional.
Los presidentes de los 33 países de América latina y el Caribe también señalaron que se debe evaluar “la posibilidad de que la región se dote de mecanismos apropiados para la solución de controversias con inversionistas extranjeros”.
Venezuela pidió la inclusión del movimiento independentista borinqueño, en la declaración se afirmó “el carácter latinoamericano” de Puerto Rico, que es territorio “libre asociado” a los Estados Unidos y establece América latina sea “libre de colonias y colonialismo”.
“Unidad en la diversidad” fue la bandera que levantó la cumbre de la Celac. Muchos presidentes hicieron hincapié en la necesidad de profundizar la integración más allá de las diferencias políticas de los países en un bloque que incluye, por ejemplo, a Cuba, Venezuela y Bolivia y a Chile, Colombia, México y Perú (la Alianza del Pacífico). La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se refirió a este tema al recibir la presidencia protémpore de manos de Cuba.
La Celac se formó para unir a América latina y el Caribe por fuera de la injerencia de los EE.UU., cuyo foro de presión es la OEA (que integran los países de la Celac menos Cuba y más Estados Unidos y Canadá). Por eso, el hecho de que esta segunda reunión del organismo se hiciera en La Habana y que contara con la presencia de los secretarios generales de la ONU, Ban Ki-moon, y de la OEA, José Insulza, no fue un dato que pasara inadvertido.


miércoles, 27 de enero de 2016

28 DE ENERO DE 1867. CARTA DE MARCOS PAZ A BARTOLOMÉ MITRE: “LA MONTONERA Y LA SEDICIÓN BROTAN POR TODAS PARTES CON UNA ESPONTANEIDAD QUE ASOMBRA”.

Vicepresidente -en ejercicio de la presidencia 
por estar Mitre en el frente paraguayo- Marcos Paz.

El 5 de enero de 1867, estando el inepto del presidente ¿argentino? Bartolomé Mitre en el frente paraguayo –junto a brasileños y liberales uruguayos-, como comandante en jefe de la “Tiple Infamia”, tratando de exterminar al pueblo guaraní, ejemplo de autarquía y autodeterminación política y económica, no alcanzado aún por las garras del Imperio Británico; el mismo día el montonero Juan de Dios Videla consolida el triunfo federal en San Juan al derrotar a las tropas mitristas en La Rinconada del Pocito. El 7 de enero, fuga de la prisión el guerrillero Aurelio Salazar, dominando, luego, a la provincia de La Rioja. El 31 de enero Juan Saá toma San Luis después de derrotar al general Paunero en Pampa del Portezuelo. En Córdoba, el gobernador Luque espera el pronunciamiento de Urquiza para volcarse a favor de los federales y lo mismo pasa en Corrientes. Pero don Justo no se mueve. Sarmiento escribe el 15 de enero de 1867: “El partido bárbaro que hemos combatido tantos años, aprovechando la Guerra del Paraguay y de la debilidad del gobierno, empieza a sublevarse en las provincias del interior. Mendoza ha sido víctima de un motín de soldadesca. San Juan está amenazada. Si este movimiento continúa, sería imposible la elección de un presidente, y volveríamos a la guerra civil. Puede imaginarse que a mi edad ya me faltan fuerzas para emprender de nuevo la lucha contra la barbarie de nuestras ignorantes masas populares”. El 2 de febrero: “San Juan ha caído en poder de los revolucionarios; de ese partido de descendientes de indios que combatí toda mi vida”. Un cielito se canta en las provincias del noroeste: “Dicen que Varela viene / levantando polvareda / y don Juan viene detrás / como flor de primavera”.
Mitre, entonces, ordena volver a algunas fuerzas del frente paraguayo y refuerza a los Taboada en Santiago del Estero. Marcos Paz, el vicepresidente, a cargo de la presidencia por ausencia de Mitre, le escribe: “Desde Mendoza hasta Tucumán, no hay quien retenga el poder que se han tomado los revolucionarios… Ha llegado el momento de desbordarse la anarquía y abarcar todo el país, si no viene usted a tomar la dirección de la cosa perdida”. Poco después insiste: “La montonera y la sedición brotan por todas partes con una espontaneidad que asombra” (28 de enero de 1867).
Pero la insurrección federal no sólo desvela a la oligarquía porteña, sino también a sus amigos y protectores, los ingleses. El 27 de enero de 1867, G. B. Mathew, cónsul inglés, le escribe a Lord Stanley: “En la frontera de la provincia de La Rioja, un refugiado político del partido federal, el coronel Felipe Varela, ha cruzado la montaña desde Chile, con 200 o 300 hombres y se dice que ha recibido armas allí; y aunque ha sido momentáneamente rechazado, amenaza con dominar todo el país”. A su vez Mathew le ofrece el apoyo del Imperio Británico al canciller Rufino de Elizalde y éste le escribe a Mitre: “El ministro inglés me ha hecho los mayores ofrecimientos, en una carta, diciéndome que lo avise a usted”. Desde Tuyutí, cuartel general del ejército en Paraguay, Mitre contesta enternecido por la protección británica: “En una de sus últimas recibidas por el anterior vapor me instruía usted de los obligantes ofrecimientos que había hecho al gobierno S. E. el ministro británico caballero Mathew, con motivo de la rebelión ocurrida en la provincia de Cuyo. Me ha impresionado agradablemente tan noble proceder que a la vez que testifica la cordialidad de nuestras relaciones con la Gran Bretaña revela elocuentemente la amistad y simpatía que profesa a la administración argentina el ilustrado caballero Mathew”.
Al tiempo que el mitrismo recibe el apoyo de la mayor potencia de la tierra, los montoneros intentan lograr la solidaridad de Urquiza y sus gauchos. El plan de Varela parece consistir en avanzar hacia el norte mientras la revolución de Cuyo se extiende hacia Córdoba, y ya controlada la mayor parte del país, lograr el pronunciamiento decisivo de Urquiza, que provocaría seguramente la caída del gobierno central.