martes, 2 de septiembre de 2014

3 DE SEPTIEMBRE DE 1940: NACIMIENTO DEL ESCRITOR EDUARDO GALEANO.



Su nombre completo, nunca usado: 
Eduardo Germán María Hughes Galeano.
Eduardo Germán María Hughes Galeano nació en Montevideo, ROU, en el seno de una familia burguesa de ascendencia italiana, española, galesa y alemana. Su padre fue Eduardo Hughes; y su madre, Licia Esther Galeano, de quien tomó el apellido para su “casi seudónimo”. En su juventud fue obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco. A los 14 años cedió su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista.

Galeano hizo una elección al no apellidarse Hughes, que quizá le sonaba muy anglosajón, o por no usar la fonetización Gius con la que firmó sus primeras  caricaturas.
 
Comenzó su carrera de periodista en 1960 como editor de "Marcha", un semanario que tuvo como colaboradores a Vargas Llosa, Mario Benedetti y Roberto Fernández Retamar. Editó durante dos años el diario "Época".
Estudió con una beca en París y se enteró que Perón había dicho: “Si ese muchacho anda por acá, me gustaría verlo”. Galeano aprovechó un viaje para llamarlo al teléfono que tenía, pero no terminaba de creer que fuese real. Lo era, y fue recibido muy bien. Tuvo una larga charla con Perón en su exilio madrileño. Le preguntó al viejo líder por qué no emitía señales más frecuentes. “Perón me contestó: El prestigio de Dios está en que se hace ver muy poco”.
En el golpe de Estado de Uruguay del 27 de junio de 1973, Galeano fue encarcelado y obligado a exiliarse. A Las venas abiertas de América Latina lo censuraron las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile. Luego, vivió en Argentina, donde fundó la revista "Crisis".

Revistas Crisis, de un nivel literario y crítico de las injusticias sistémicas excelente.
 
Contrajo matrimonio tres veces: la primera, con Silvia Brando, con quien tuvo una hija, Verónica Hughes Brando; luego, con Graciela Berro, con quien tuvo dos hijos: Florencia y Claudio Hughes Berro; finalmente, con Helena Villagra.
En 1976 fue añadido a la lista de los condenados por el terrorismo de Estado de Videla –quien había tomado el poder ese año-, por lo que se fue a España, donde escribió su famosa trilogía: Memoria del fuego (repaso por la historia de América Latina).

La trilogía de Memoria del Fuego: leyendas, tradiciones, 
literatura e historia de América Latina.
 
En 1985, Galeano retornó a Montevideo. En octubre de ese año, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros escritores que habían pertenecido al semanario "Marcha", funda el semanario “Brecha”.

El semanario oriental Brecha, fundado por Eduardo Galeano.
 
Entre 1987 y 1989 integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum", constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crímenes cometidos durante la dictadura militar en su país (1973-1985).
En febrero de 2007 superó una operación para el tratamiento del cáncer de pulmón.
En abril de 2009, el presidente venezolano Hugo Chávez entregó una copia de "Las Venas Abiertas de América Latina" al presidente estadounidense Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.


El presidente venezolano Hugo Chávez regala al presidente estadounidense Barak Obama, un ejemplar de "Las Venas Abiertas de América Latina".
En 2010 ganó el destacado premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia.

Junto al Galeano periodista empezó a aparecer el Galeano narrador que prolongó en sus obras su visión de América Latina. Destacan la novela corta "Los días siguientes" (1963) y los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973). Con la "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado de los pueblos originarios. "El libro de los abrazos" es uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano. Más allá de una obra literariamente sólida, está la figura del cronista que persigue injusticias, que conjura temores, que rescata del abismo personajes e historias postergadas. La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo una brecha mayor entre los que tienen y los que no tienen.

Tal vez una de las obras más logradas sea "El Libro de los Abrazos".
 
Galeano es considerado uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando lo documental, con la ficción, el periodismo, el análisis político y la historia.

domingo, 31 de agosto de 2014

2 DE SEPTIEMBRE DE 1587: SALE DEL PUERTO DE BUENOS AIRES, RUMBO A BRASIL, LA PRIMERA EXPORTACIÓN ARGENTINA.



La efeméride -aunque polémica- recuerda aquel 2 de septiembre de 1587 cuando zarpó del fondeadero del Riachuelo, que hacía las veces de puerto de Buenos Aires, la carabela San Antonio, al mando de un tal Antonio Pereyra, con rumbo al Brasil.

Ahora, ¿qué tiene que ver una exportación, que es un acto eminentemente comercial, con la industrialización? Tal vez pudiera ser aceptable pero siempre y cuando el material exportable no fuera de la fase primaria, extractiva, de la economía o tuviera “cambios” muy rudimentarios. Para que un producto sea industrial, necesita de un valor agregado importante de TRABAJO que permitiera una transformación de la materia prima en algo claro y distinto (como los pensamientos en filosofía) de la substancia en bruto original por una “nueva” en la que sea perceptible la mano de obra humana.

SECTOR SECUNDARIO: las actividades de este sector transforman las materias primas en productos elaborados.
 
Saquemos conclusiones, entonces, si es apropiado a esta jornada llamarla el Día de la Industria:
Ese día, en 1587, salió del puerto de Buenos Aires -rumbo a Brasil- la primera exportación de productos “elaborados” (es muy importante, también, tener en cuenta el instrumento de producción), pero tal vez dentro de una mecánica feudal-artesanal de “transformar” materia prima en valor de uso y no de cambio. Eran tejidos y bolsas de harina provenientes de Tucumán, que habían sido “obtenidos” en su punto artesanal en Santiago del Estero.

Bolsas de harina más rudimentarias que las utilizadas actualmente.
 
Durante la primera presidencia del General Juan Domingo Perón, la conmemoración del Día de la Industria fue trasladada al 6 de diciembre por considerarse que el 2 de septiembre recordaba –simplemente- un hecho comercial. Además, según denunció Ramírez de Velasco, gobernador de Tucumán en 1587, dentro de las bolsas de harina se encontraban camufladas barras de plata del Potosí –la cocaína de la época-, cuya exportación estaba, lógicamente, prohibida. Entonces, la “primera exportación argentina” encubrió un acto de contrabando o comercio ilegal.
Así que, el 6 de diciembre de 1946, cuando en el emplazamiento que usaba la Sociedad Rural de Palermo se inauguró la Exposición de la Industria respondía más a criterios contemplados y fundamentados en el decreto del 12 de septiembre del mismo año en el que se proclamaba en esa primera semana de diciembre el Día de la Industria Argentina.

Día de la Industria Argentina durante el primer peronismo, mostrando los avances en siderurgia, considerada la industria de las industrias.
 
En 1937 la U.I.A. comenzó a conmemorar cada 2 de septiembre, debido a que el 31 de julio de 1931 el Consejo Nacional de Educación resolvió adoptar, para establecer el día de la industria, la fecha del 2 de septiembre, porque en tal día de 1587 se realizó el primer embarque de productos manufacturados nacionales –aquí también podríamos hacer una digresión de porqué manufacturado no es igual que “maquinofacturado”- con destino al exterior. La resolución del Consejo ordenaba imperativamente fijar para todas las escuelas de su dependencia ese día para referirse a ese suceso en la fecha indicada.

Edificio histórico Unión Industrial Argentina en Avenida de Mayo 1147/57.
 
Revisemos: indubitablemente el decreto que rememora al 2 de septiembre tiene un carácter más comercial que industrial. Es, al menos, discutible, pues siguen afirmando que lo que se recuerda es el hecho de que las mercaderías que se exportaron fueron objeto de transformación industrial en el territorio argentino.
Perón creyó encontrar una mejor fundamentación para fijar como día de la industria el 6 de diciembre de 1793, es la fecha en que el doctor Manuel Belgrano fue designado secretario del Consulado y su gestión en ese cargo se caracterizó por la promoción del progreso industrial, facilitando y favoreciendo la adquisición de maquinaria e instrumentos de trabajo. Fue enérgico propulsor de una nueva política económica, difundida desde el periódico el Correo de Comercio. 

Manuel Belgrano es nombrado secretario del Consulado de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1793. Es más racional decretar ese día como el de la Industria Nacional.
 
Belgrano defendió la necesidad de liberar las fuentes de la producción de las trabas y privilegios que las mantenían estancadas, tal como instruía el liberalismo en boga de la época. Reclamó la libertad del labrador, del artesano y del comerciante; demostró el porvenir de los cultivos de cáñamo y de lino; se propuso reorganizar la educación pública y sostuvo la necesidad de promover el comercio interior mediante la construcción de caminos, canales y puertos. Fue efectivamente, quien enunció por vez primera la obra de transformación material y espiritual que requería el país. Imposible negar lo justiciero del homenaje peronista.

1 DE SEPTIEMBRE DE 1855: POR LEY Nº 41 JUSTO JOSÉ DE URQUIZA LEGITIMA A SUS 108 HIJOS NATURALES.



El aquelarre, de Francisco de Goya. En el centro "El Macho cabrío".

Por aquellos días las campañas militares eran muy largas, por lo que para volver a casa, el batallador tardaba mucho tiempo. Y con las convenciones machistas y medievales (derecho de pernada) que existían y persisten en toda América Latina, expliquemos algunas particularidades sociales. En las novelas mexicanas detectamos que asociado a la clase social hegemónica a la que pertenece el “macho cabrío” o el “señor” de la familia, proporcionalmente aparece la propiedad de una casa grande y, según hasta donde le dé el cuero –tanto biológico como económico- un desigual número de casas chicas. Esta costumbre poligámica burguesa masculina, no sorprende que fuera permitida –en esta línea de sometimientos- por la “mujer principal” o, por lo menos, lo que es seguro que “hacía la vista gorda” ante “las canitas al aire” de su cónyuge, dominador económico y sexual.

Un charro mexicano muy machote, que ya tiene el revólver gastado...
 
En el caso del general Urquiza, todas las noches debía dormirlas “con pierna”, es decir con una compañera de cama, cualquiera fuera su localización geográfica. El hombre, al parecer, “donde ponía el ojo, ponía la bala”, por no ser más explícitos. Algunos afirman que, cuando la “China” -acompañante casual- lo despedía, de madrugada, hasta el palenque donde el estanciero amante era halagado con un espumoso mate y mientras don Justo, ya montado (al caballo), le devolvía el mate galleta -no sin antes hacer un ronquido de última chupada del verdoso elemento-; entonces Urquiza sacaba de la faltriquera unos patacones que ofrecía a la fámula enamorada y le decía con total seguridad: “Tomá”… pa’ los pañales.
Teniendo como referente de paternal ternura a semejante padrillo, no podemos menos que corear, comparativamente: “¡Maradona maricón! ¡Maradona maricón!...” Y ni hablar del resto de los mortales que nos manda directo al psicólogo desconfiando de nuestra masculinidad.

Justo José de Urquiza que, como tenía que salir con unas "minas", le pidió prestada una camisa al ecuatoriano Rafael Correa.
 
Siendo presidente de la Confederación Argentina (1854-60), don Justo José de Urquiza pensó que había llegado el momento de legitimar a sus ciento ocho hijos naturales, lo cual efectivizó con un decreto que el Congreso confederal de Santa Fe convirtió en Ley con el Nº 41. Es un dato perfectamente documentado y que debemos su rescate al texto de Ricardo Font Ezcurra, “La unidad nacional”, editado en Buenos Aires por Theoria, en 1961, y cuyo párrafo podemos leer en la página 83.

Libro de Ricardo Font Ezcurra "La Unidad Nacional", donde aparece 
la Ley que le da legitimidad a los 108 hijos naturales de Urquiza.
La avidez por el dinero que tenía Urquiza, se la podría asignar a su carácter mercantilista y el reconocimiento filial -no por ser altruista-, teniendo en cuenta que el entrerriano era el estanciero más rico del país, sino que entre esos ciento ochos vástagos habría varones, que bien le servirían como peones con la imposibilidad de reclamo “salarial” ante su padre; o la chicas bien podían jugar el rol de sirvientas gratuitas. Las ambiciones mercantilistas del que se había pronunciado contra Rosas uniéndose a la casa de Braganza, eran realmente de una voracidad sin límites.

Vista aérea del Palacio San José, cerca de Concepción del Uruguay en Entre Ríos.
 
Alberdi decía en un artículo denominado “La claudicación de Urquiza”, dando cuenta de la plutofilia del mismo: “¿Para qué ha dado tres batallas?: Caseros, para ganar la presidencia; Cepeda, para ganar una fortuna; Pavón, para asegurarla”.
Nos ilustra Norberto Galasso, para enmarcar tanto una corriente historiográfica, como –dentro de ella- las particularidades de Urquiza: “El revisionismo federal provinciano, socialista o latinoamericano, al intentar un análisis histórico en función del enfrentamiento entre las clases sociales –y no a través de las individualidades […]- intenta alcanzar una mayor profundización, tanto en relación con Caseros, como con las diversas facetas de Urquiza. La concepción dialéctica que nutre el análisis de esta corriente le permite registrar las transformaciones […] que llevan a este personaje de estanciero a caudillo y luego, lo convierten de caudillo en traidor, ajusticiado por sus propios hombres”.

Asesinato de Urquiza, ajusticiado por sus propios hombres y asistido por los pocos hijos de su matrimonio formal.
 
Urquiza fue el mayor atleta sexual de la historia nacional, y esto es inescindible de su autoritarismo o su vocación de señor feudal expresada en el boato del Palacio San José, que lo llevó a transitar el camino adoptado por los estancieros del litoral, tironeados hacia Buenos Aires por su apetencia del mercado mundial y de las mujeres, e inclinados a defender la nacionalización de las rentas aduaneras que arrebataba Buenos Aires.

sábado, 30 de agosto de 2014

31 DE AGOSTO DE 2000: ESTRENO DE NUEVE REINAS EN LOS CINES NORMANDIE 1, TITA MERELLO 1.



Afiche de sala de cine de Nueve Reinas, 
que luego aparecería en los formatos de VHS y DVD.
Nueve reinas es un filme argentino. Escrito y dirigido por Fabián Bielinsky y protagonizado por Gastón Pauls y Ricardo Darín. Cuenta la historia de dos estafadores que se conocen casualmente y deciden unirse para trampear juntos. Fue nominada a 29 premios internacionales, de ellos, ganó 21. Es considerada un clásico del cine nacional.

Fabían Bielinsky, co-guionista y director de Nueve Reinas, un policial-comedia.
Un día, Marcos (Darín) observa a Juan (Pauls) timar con éxito a una cajera de un minishop. Luego sería atrapado tentando realizar el mismo truco con otra cajera. Aparece Marcos, diciendo ser policía, y llevándose a Juan fuera de la tienda. En la calle, Marcos confiesa ser un estafador e invita a Juan a ser su secuaz. Juan no se muestra convencido, pero accede a ser el socio de Marcos, pues éste lo sorprende con métodos de estafa ingeniosos. Marcos y Juan formarán una particular pareja de maestro-aprendiz.

Charla entre Marcos y Juan, definiendo roles en el dúo delictivo.
Se les presenta una oportunidad única: Marcos recibe un llamado de su hermana, Valeria (Brédice), quien le pide que concurra al hotel donde ella trabaja. Le dice que Sandler (Núñez), un viejo estafador, compañero de Marcos, estaba allí. Sandler había sufrido un infarto, y no estaba apto para llevar adelante “el negocio”, pide a Marcos que venda una colección de estampillas falsas de un valor de medio millón de dólares, las "nueve reinas", originarias en la República de Weimar. Al enterarse de la cifra, Juan -que necesita 70 mil pesos para excarcelar a su padre- le pide a Marcos ser parte de la estafa. Darín acepta la ayuda por 2.500 pesos. La meta es vendérselas a Vidal Gandolfo (Ignasi Abadal), un empresario español que paraba en el hotel y se iba del país al otro día. Aprovechando el tema del apuro, ambos estafadores deben ir a buscar las estampillas a la casa de la esposa de Sandler. Juan fabula un pretexto para que ésta los deje pasar. Allí aprovecha para  extorsionar a Marcos para poderse quedar con más dinero, y llegan a acordar que obtendría un 30%. Éstos se reúnen con Vidal Gandolfo y negocian la venta de las estampillas en 450 mil dólares.

Sandler (Oscar Núñez), el viejo estafador infartado a los 73 años 
que no puede llevar adelante la operación.
Pero, dos ladrones en una motocicleta les roban el maletín con las estampillas, y luego, suponiendo que el contenido de la attaché carecía de valor, la arrojan al río. Juan y Marcos, desesperados, no saben cómo cumplirán la transacción. 

Darín y Pauls corriendo a los motoqueros que le acaban de arrebatar el maletín con las estampillas falsas.
Marcos llega a determinar que deben hacerse de las verdaderas estampillas, que están en manos de Berta (Berenguer), la hermana de Sandler. Acuerdan con ésta comprarlas a 250 mil dólares. Marcos habla con Juan y le comenta que él tiene 200 mil dólares, pero faltan 50 mil. Juan se violenta, creyendo que Marcos lo quiere engañar. 

Elsa Berenguer, quien realiza el papel de Berta, hermana de Sandler y que es la portadora de las estampillas auténticas.
Un paneo muestra a Juan que camina por Buenos Aires, pensando sobre la oportunidad perdida. Después, ellos compran las "Nueve reinas" y van al hotel para realizar la venta. Entonces, Vidal Gandolfo pide a Marcos incluir a su hermana en la transacción, presionando con no realizar el negocio. Marcos le comenta la situación a Valeria, quien accede si Marcos le cuenta la verdad, sobre el proceder de éste con respecto a la herencia de sus abuelos, a su inocente hermano menor, Federico (Fonzi), quien lo admira.
Terminado el pacto, Vidal Gandolfo realiza el pago con un cheque certificado por el Banco. Cuando se dirigen allí, Marcos, por parte de un amigo llamado Castrito, realiza un intento frustrado de quitar a Juan del medio. Llegan al Banco Sudamericano de Crédito para cambiar el cheque, pero los sorprende una gran manifestación. Marcos se acerca a la puerta y encuentra a un tal Cárdenas, quien le comenta que los 11 miembros del directorio se escaparon con 135 millones de pesos. Los clientes se abalanzan sobre la puerta, y Marcos se acerca a Juan, quien está triste. Marcos, desesperado, en un ataque de ira, corre hacia el Banco.

Marcos (Darín) decepcionado en las cerradas puertas del Banco 
donde debería haber cobrado el producto de su estafa.
La historia se trastoca cuando Juan los encuentra reunidos a Sandler, Vidal Gandolfo, sus principales colaboradores, los dos "ladrones" que manejaban la moto desde la que robaron las falsas Nueve Reinas, y Berta. Esta última le dice a Juan que "llamó el muchacho del banco, el que te pasó el dato del cierre, dice que hay bronca y que va venir a cobrar más tarde" y le entrega una suma de dinero. Finalmente aparecen besándose Valeria y Juan. Se devela que Valeria había ideado toda aquella farsa, con la ayuda de Juan y de los otros, para recuperar el dinero de la herencia y vengarse de su hermano Marcos.

Valeria (Leticia Brédice) y Juan (Pauls) se besan sellando el engaño a Marcos (Darín).

Los espectadores exclaman: ¡Qué bien se la hicieron!