lunes, 2 de mayo de 2016

3 DE MAYO 2013: POR PRIMERA VEZ, TRIBUNAL CONDENA A REPRESORES QUE ACTUARON EN JUJUY DURANTE LA DICTADURA.



Escena de aquél día en que parecía iba a comenzar a hacerse justicia en Jujuy. El destaque es del militante peronista Álvarez García, víctima de la represión.

Miguel Rozo lloró. “Yo me siento feliz” dijo cuando escuchó la sentencia. Mecánico de la mina El Aguilar, delegado de sección, detenido desaparecido, no pudo testimoniar durante 37 años. “Se está haciendo justicia para todos los mineros de aquel momento, que sufran ellos ahora, como hemos sufrido nosotros, como han sufrido nuestras familias”. En la sala, se abrazaban, entre ellos, Rubén Andrés Cari, minero, secuestrado en 1976, secretario adjunto del Sindicato Obrero Minero de Mina El Aguilar. “Estoy emocionado, conforme con el veredicto de los jueces: realmente tarde, pero ha llegado la justicia”.
Los jueces del Tribunal Oral Federal de San Salvador de Jujuy habían terminado de leer la sentencia, la sala coreó “Como a los nazis les va a pasar” y se sentía el saludo a los 30 mil detenidos desaparecidos, cuando alguien gritó ¡Carlos Pedro Blaquier! [su sobrino Luis Blaquier, sería “premiado” por el presidente-delincuente Mauricio Macri como gestor del Fondo de Sustentabilidad del Anses], dando cuenta de la justicia pendiente entre las cuentas que faltan. “¡Por fin en Jujuy hay justicia!” [Y, hasta el arribo del carcelero Gerardo Morales, sí], dijo Ernesto Samán, un exempleado de Ledesma, secuestrado dentro de la empresa. “¡Vamos compañeros!”, gritó eufórico. “En este momento se juntan muchas cosas: el dolor de haber perdido a tantos compañeros luchando y, bueno, que por fin en Jujuy, después de tantos años, de los que vinimos declarando desde el año ’84 por la Conadep, de la ley del punto final, la obediencia debida y, en fin, después de tantos años de espera por fin hay justicia y esperamos mucho más cuando la Justicia avance sobre Blaquier [¿?, seguramente antes va a operar la justicia divina, porque la terrenal le dictó falta de mérito] y compañía”.
Ese día la “Justicia” había terminado el primer juicio oral por crímenes de lesa humanidad en una provincia que hasta el año anterior no había tenido ningún debate oral. El Tribunal condenó a los tres represores acusados por 43 víctimas con el mismo monto de pena que habían pedido fiscales y querellas. Condenó a prisión perpetua a los extenientes Mariano “Cara Cortada” Braga y a José Bulgheroni, ambos operaron en inteligencia, integrantes de las patotas y encargados del diseño de traslados y secuestros de prisioneros. Le dio 25 años de prisión al mayor retirado del Ejército Antonio Vargas, quien fue interventor del Servicio Penitenciario Federal, por donde pasó buena parte de los desaparecidos y sobrevivientes jujeños. Para los tres condenados confirmó y ordenó traslados a cárcel efectiva, una decisión aplaudida como cada pena. El Tribunal lo presidió René Vicente Casas y lo integró Mario Juárez Almaraz, Daniel Morín y como jueza sustituta Fátima Ruiz López.
El juicio revisó cinco causas que se acumularon para el debate por 43 víctimas, seis de las cuales permanecen desaparecidas. Las causas llegaron fragmentadas con sólo tres imputados militares y una mínima representación de los 130 desaparecidos de Jujuy producto de la mala gestión judicial, con expedientes paralizados durante años. Pese a eso, las audiencias se convirtieron en una enorme ventana por donde mirar los escenarios más representativos de la represión en Jujuy. La causa “Arédez y otros”, por ejemplo, reunía a cuatro detenidos-desaparecidos delegados del sindicato de obreros y empleados de Ledesma y nucleó también el primer secuestro del médico Luis Arédez, exintendente del pueblo de Libertador General San Martín y asesor del sindicato y la mutual de obreros del ingenio. Los testimonios de esta causa pusieron en escena las noches de apagones, los secuestros en la zona del ingenio y la responsabilidad de Blaquier, que está procesado en otro expediente. El tramo “Bazán y otros” entró en el juicio para revisar responsabilidades por el secuestro de 27 mineros de El Aguilar, capturados los primeros días de la dictadura, entre los que estaba el legendario dirigente minero Avelino Bazán.
Braga llegó a juicio por el homicidio de Julio Álvarez García, militante peronista secuestrado el 21 de agosto de 1976.



sábado, 30 de abril de 2016

1 DE MAYO DE 1941: NACE EL MILITANTE REVOLUCIONARIO ENVAR EL KADRI.



Foto de Envar El Kadri enviada desde el
 exilio a Don Antonio Manna, su abuelo materno. 

Nació en Rio IV, Córdoba. Hijo de Ester Amelia Manna y Khaled El Kadri. Libanés, que después de la revolución de junio de 1943 fue comisionado municipal.
Pesó sobre él el bombardeo de junio del ’55 sobre la Plaza de Mayo y el golpe cívico-militar de septiembre de ese mismo año, cuando Envar concurría al Liceo militar. Comienza con los actos de resistencia y rebeldía contra la restauración oligárquica, lo que determina el fin de su carrera militar,
“Cacho” afirmaba que “muchos jóvenes de mi época decidimos […] que había que levantar las banderas de nuestros ideales, que no podíamos admitir que hubiera ciudadanos de primera que eran los ‘democráticos’, y ciudadanos de segunda que éramos los peronistas. […] y ahí fue cuando nos organizamos ya por los 57, 58 en los primeros comandos de la Juventud Peronista”.
Al principio se juntaban para colgar en Florida retratos de Perón y Evita y cantar la marcha peronista desafiando al decreto 4161.
Luego, pasa a integrar la resistencia armada, dentro de la JP. Allí conoció no sólo a los peronistas históricos, sino a Julio Troxler, César Marcos, Felipe Vallese, Gustavo Rearte, José Luis Nell, Carlos Caride, Jorge Di Pasquale, Néstor Verdinelli, Jorge Rulli, etc.
Reafirman que sólo la lucha revolucionaria restaurará la soberanía popular que para él y para toda la JP encarnaba Perón.
En agosto de 1961 comenzaría para él y otros una larga etapa (que termina en 1984), caracterizada por la cárcel, la tortura, el exilio y la lucha, en su firme oposición a los gobiernos antinacionales. Desde el ’61 al ’63 lo mantienen en la cárcel.
Así se transforma en uno de los principales referentes del Movimiento de la Juventud Peronista que en el ’63 declara que “la nueva etapa que se abre determinará la hora cero de la liberación nacional y la JP consciente de la responsabilidad de impulsar estas formulaciones para concretarlas en el plano orgánico, insta a todos los peronistas a la lucha revolucionaria total hasta las últimas consecuencias […]”. Fue electo delegado de la JP ante el mismo Perón en una visita que varios militantes le hicieron a Madrid.
En 1965, ante el fracaso de la vía pacífica, concluyen que el retorno de Perón sólo podrá realizarse por la vía de las armas. El 13 de octubre de 1967 forma, junto a otros compañeros, las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), e intentan un guerrilla rural en el monte tucumano para enfrentar al “onganiato”. Antes de entrar en acción, las FAP caen el 18 de septiembre de 1968, dando origen a su segundo período de encierro y tortura, cada vez más duro y prolongado.
Sale a los cinco años, casi ciego con pocas posibilidades de ver el retorno de Perón y participar del triunfo de Cámpora, para lo que tanto había luchado; esto moralmente le da valor a sus acciones, comprobando que la Argentina nuevamente estaba en el camino correcto de la liberación nacional.
En julio del ’73 se entrevista con López Rega, rechazando de plano las propuestas del “Brujo” y demostrando su intacta honorabilidad; por lo que pasa a la lista negra de la Triple A. Lo castigaron involucrándolo en un supuesto atentado contra Perón y asesinándole al compañero Julio Troxler. Se vio obligado a irse del país el 1 de enero de 1975, comenzando un duro exilio: Beirut, Damasco, Madrid y París. De España lo expulsaron a la fuerza. Participó entre el ’76 y el ’78 del Comité Argentino de Información y Solidaridad. Boicoteó a las organizaciones internacionales adictas a la dictadura y defendió a los artistas víctimas de la represión.
Al terminar la dictadura cívico-militar volvió al país. Militó en temas culturales (producción cinematográfica y dirigió sello discográfica) desde la óptica de la reconstrucción del movimiento nacional y popular. Publicó, en colaboración con Jorge Rulli, “Diálogos en el exilio”.
Colaboró con Pino Solanas en la producción de El exilio de Gardel. El último trabajo en cine fue el documental “Che… Ernesto”.
Obsesionado con el recuerdo de los compañeros caídos y con la construcción de una memoria histórica popular, su corazón dijo basta un 19 de julio de 1998.



viernes, 29 de abril de 2016

30 DE ABRIL DE 1928: NACE EL SOCIALISTA ABEL ALEXIS LATENDORF.



Abel Latendorf y Jorge Giorno, 
prontos a hacer su ingreso a la Legislatura porteña.

Nació en Buenos Aires. Desde joven se comprometió con las luchas políticas. Participa en la militancia estudiantil, era reformista, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA., donde se graduó de contador público y licenciado en administración. En 1953 ingresó al partido socialista (PS). La lucha política lo lleva al exilio y pasa a residir a Uruguay.
Después de la caída de Perón milita en los sectores juveniles del PS, enfrentando al sector derechista liderado por Nicolás Repetto, “Norteamérico” Ghioldi y Juan Solari. Analizó los cambios políticos que se producían en América Latina –publicó artículos en Montevideo- en 1957 publica su libro “Nuestra América difícil” que prologa José Luis Romero (interventor de la UBA e historiador). Allí, Latendorf demuestra que las experiencias llevan a plantear juicios y categorías sobre los movimientos populares latinoamericanos. Alexis se colocó cada vez en mayor oposición respecto a la dirigencia de su propio partido.
En 1959 triunfa la Revolución Cubana. Latendorf adhiere fervorosamente y es un acérrimo defensor de ella. Viaja a la Isla y establece vínculos con Fidel y con el “Che”.
En nuestro país continúa la lucha con el sector conservador del PS y es uno de los pilares del sector juvenil, que pretende sintetizar las banderas socialistas con el antiimperialismo y generar un acercamiento con los movimientos nacionales como el peronismo aquí y el MNR y el varguismo, en Bolivia y Brasil, respectivamente.
Será el cofundador de la revista “Che”, junto a Constenla y Giussani, proyecto de 1960. Con otros compañeros de la juventud del socialismo participan en los pocos números de la revista “Situación”, donde se formulan replanteos sobre el socialismo y la cuestión nacional en América Latina.
Ante la segura escisión del socialismo, Latendorf aparece en los sectores de izquierda. En 1961, rompe públicamente con Palacios a través de una carta abierta y en 1962 es uno de los cofundadores del partido socialista de vanguardia, junto a David Tieffenberg, Elisa Rando, Ricardo Monners Sans, Enrique Hidalgo y Manolo Dobarro. En marzo de ese año, por el apoyo dado al peronismo en las elecciones, se aleja de varios compañeros del tradicionalismo socialista y, en 1963, funda junto a otros el partido de la vanguardia popular, que es una escisión del partido socialista de vanguardia.
En 1966 participa en Cuba, como delegado argentino, en la Conferencia Tricontinental de La Habana.
Fue profesor titular de Auditoría en la UBA y luego expulsado por la dictadura cívico-militar. En 1973 fue Auditor General de la UBA (ad honorem) durante el rectorado del Dr. Vicente Solano Lima. Y protagonizó la cátedra “Ernesto Che Guevara” de la UBA, junto a Dri y Gaggero.
En 1998 se reincorporó a la política activa en el partido socialista auténtico. En el 2000 fue elegido como legislador en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cumpliendo el mandato desde el 6 de agosto de 2000 hasta el 20 de diciembre de 2003. Apoyó a todos los movimientos sociales y populares y acompañó, en las calles, las luchas de los piqueteros. Latendorf dio ejemplo de consecuencia y conducta en defensa de las banderas enarboladas en su juventud: la liberación latinoamericana, la unidad de la Patria Grande, la revolución cubana y el socialismo. Desde el sitio Argenpress –que fundara su amigo Corbiere- se dijo: “Latendorf era un ‘enfant terrible’ para la izquierda autóctona, caminaba a diario sobre brasas sin medir consecuencias”.
En su última intervención como legislador su apasionamiento en defensa de los reclamos de los desocupados hizo que se lo denominara “El diputado piquetero”. Sus posiciones francamente revolucionarias condujo a que los medios de comunicación lo silenciaran convirtiéndolo en un “maldito” más de la historia argentina.
Murió en Buenos Aires, el 3 de junio de 2007. Salvo algún acto aislado, la prensa en general no dio la información de su deceso ni recordó su vida de permanente entrega a la causa popular. La que hizo hincapié en su recuerdo fue Hebe de Bonafini.

29 DE ABRIL DE 1557: CAE HERIDO DE MUERTE EL "TOQUI" LAUTARO.



El "Toqui" Lautaro, con muy mala prensa de sus detractores 
occidentales y cristianos.

Lautaro (del mapudungun: lef, “veloz”, y traru, “traro calvo”, de lau, “calvo, pelado”, que consume. Nació en Trehuaco, provincia de Ñuble, cerca de 1534. Era hijo del lonco de la zona: Curiñancu (“aguilucho negro”). Siendo un niño, hacia 1545, de unos 11 años de edad, fue capturado en Trehuaco, cerca de Andalién, por las huestes de Pedro de Valdivia en una acción “de limpieza” cerca de lo que sería Concepción. Tras el rapto, se le hizo yanacona (siervo al que se le imponen condiciones duras). Permaneció prisionero de los españoles unos seis años y llegó a ser paje personal de Valdivia. Como era difícil para los españoles el pronunciar su nombre original Leftraru, se le dio el nombre de Felipe Lautaro.

Su tarea habitual era el cuidado de los caballos de Valdivia y el acompañamiento a su captor a batallas. Aprendió a amar al caballo, montarlo y hacerse un buen jinete. Además, observó la táctica militar española con su forzado amo.

Hizo amistad con un capitán de Valdivia, Marcos Veas, quien lo adiestró en el uso de las armas.

En 1550, durante las batallas de Andalién y Penco, Lautaro fue testigo de los escarmientos a los que Valdivia sometía a los derrotados mapuches, mutilando a los prisioneros y liberándolos después, ejemplificador para evitar futuras rebeliones. Se engendró en Lautaro una terrible decepción, esperando rebelarse contra Valdivia y los españoles. Se fugó a la primera ocasión.

En 1551, aún, Lautaro acompañó a Valdivia en la fundación de los fuertes de Cautín, Nueva Imperial hasta llegar a Villarrica guiados por un traidor llamado Alicán. Valdivia regresó a Concepción y fue a Santiago en el invierno de 1552. En algún momento entre la estadía en Concepción y el trayecto a Santiago, Lautaro se fugó. En su pueblo fue declarado toqui (jefe), dirigiendo a los mapuches en una serie de victorias.

Cuando se escapó lo hizo con el corcel y la corneta de Godínez. No lo persiguieron considerándolo inofensivo.

Cuenta el poema épico La Araucana que Lautaro se presentó ante los sorprendidos loncos presididos por Colo Colo y sus capitanejos: Pelantaro, Fresia, Lincoyán, Guacolda, Tucapel y Elicura.

Vencidos los naturales recelos, Lautaro demostró sus naturales dotes de líder, enseñando a sus hermanos a perder el miedo a las cabalgaduras, montando y usando al caballo como una unidad con su cuerpo.

Les enseñó las artes militares y el uso de armas nuevas. Diseñó tácticas militares: uso de escuadrones, abandono del ataque masivo y enfrentamiento en bloque, las tácticas de emboscadas y de guerrillas. Teniendo el apoyo de los loncos, fue elegido toqui, jefe máximo en estado de guerra y dirigió esa gran sublevación militar contra los españoles, quienes hasta el momento se paseaban victoriosos en todo el ámbito entre el río Valdivia y el Biobío.

Enseñó que la retirada no era cobardía, sino una táctica. Inculcó el uso del toque de corneta, como elemento de obediencia táctica de los escuadrones, como hacían los españoles. Creó un verdadero servicio de "investigaciones e inteligencia", con hombres, mujeres y adolescentes.

Lautaro era un joven no muy alto, más bien grueso, de unos ojos negros penetrantes, cuerpo robusto y rostro pleno. Anchas espaldas y torso levantado, de varonil apariencia. Creó, organizó y condujo con éxito al ejército mapuche contra los españoles.

Pedro Villagra inició una campaña reuniendo 50 jinetes, 12 arcabuceros y 300 yanaconas. Supo que Lautaro tenía su cuartel en un pucará situado en Peteroa y, allí estuvo, en las inmediaciones del fortín mapuche. Lautaro lo atacó por la retaguardia, haciendo uso de la caballería mapuche armada como lanceros e hizo replegarse a Villagra hacia un valle encajonado y éste envió emisarios a Santiago para pedir refuerzos.

Entonces Lautaro cruzó el río Itata y reagrupó a sus fuerzas en el norte del río.

Hubo una entrevista entre Lautaro y uno de los capitanes de Villagra, Marcos Veas, antiguo amigo del Lautaro cautivo de Valdivia. Este soldado español insta a Lautaro a entregarse, pues no podría oponerse al poderío español. Lautaro respondió altivamente a Veas, fijando al Maule como frontera a los españoles y pidiéndoles un tributo en caballos, mujeres y armas a cambio de no ser atacada la colonia. La oferta de Lautaro fue rechazada por Veas y terminó la antigua amistad.

Lautaro cruzó al río Maule, se enteró que Francisco Villagra había salido de Santiago con un batallón punitivo de 50 jinetes y 30 arcabuceros, más un millar de yanaconas. Presintió Lautaro que la capital quedaba desguarnecida avanzó hacia el norte y dejó pasar a Francisco Villagra al sur.

Lautaro estaba orgulloso por sus victorias y la popularidad en su pueblo. En Chillán, Lautaro sufrió la deserción de un gran aliado, el cacique Chillicán.

Esa baja produjo un duro golpe al orgullo de Lautaro y desistió de avanzar al norte en pos de Santiago. Estaba avanzado el otoño, sin alimentos, prefirió retornar a Mataquito y reagruparse en Peteroa. Si avanzaba a Santiago, Lautaro podía haber obtenido la anhelada victoria de recuperar las fronteras originales del pueblo mapuche.

Los españoles capitaneados por Francisco Villagra, ahora al sur de las fuerzas mapuches fueron informados en Reinohuelén por un pehuenche de que Lautaro acampaba en un fortín al sur del río Mataquito, en Peteroa (cerca de la actual Sagrada Familia). Villagra agradeciendo la información, envió al capitán Godínez para que se reuniera con él en el pueblo de Mataquito.

Reunidas las fuerzas, Villagra avanzó en la noche, oculto, hasta las orillas del río Mataquito. Lautaro estaba mal informado y suponía lejos al enemigo, por tanto descuidó la vigilancia del emplazamiento y no supo del acercamiento de Villagra y Godínez.

Villagra fue informado que la noche anterior las huestes de Lautaro se embriagaron en una celebración, si la maniobra les salía bien, la sorpresa iba a ser total.

En el amanecer del 29 de abril de 1557, Francisco y Juan Villagra, Diego Altamirano y 57 jinetes, cinco arcabuceros y más de 400 yanaconas, una fuerza pequeña si se la compara con los 800 mapuches que se encontraban en el campamento.

Villagra hizo avanzar algunos yanaconas exploradores, quienes volvieron diciendo que no había centinelas, lo que le hizo pensar a Villagra que el campamento estaba en absoluto reposo. Al amanecer, las huestes españolas se acercaron al fortín subiendo por una serranía empinada y tendieron su línea de ataque. Villagra dirigió unas palabras a sus acompañantes resaltando la responsabilidad del éxito y que la suerte de la colonia dependía de esta acción.

Villagra tenía organizado el ataque, pero una trompeta impaciente tocó la señal antes de tiempo. Los mapuches, entonces, salieron a empuñar sus armas y Villagra gritaba -¡Santiago y cierra España, adelante!- éstos sorprendieron a las huestes lautarinas totalmente, creándose el desconcierto y la huida. El lugar donde estaba Lautaro era conocido por los espías indígenas de Villagra, por tanto se dirigieron resueltamente a la ruca que albergaba a Lautaro quien estaba en compañía de su mujer Guacolda.
Lautaro salió con la espada de Valdivia en mano y fue atravesado en la misma puerta de un lanzazo mientras que los suyos eran tomados por sorpresa y masacrados. Los españoles jubilosos gritaron: -¡Aquí españoles… que Lautaro es muerto!-.